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La balsa de Odiseo

La balsa de Odiseo

La balsa de Odiseo

Mientras esto decía, vino una grande ola que desde lo alto cayó horrendamente sobre Odiseo e hizo que la balsa zozobrara. Fue arrojado el héroe lejos de la balsa, sus manos dejaron el timón, llegó un horrible torbellino de mezclados vientos que rompió el mástil por la mitad, y la vela y la entena cayeron en el ponto a gran distancia.

Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido, que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divinal Calipso. Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas aunque fatigado, no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas, la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte.

El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente. Del mismo modo que el otoño al Bóreas arrastra por la llanura unos vilanos, que entre sí se entretejen espesos; así los vientos conducían la balsa por el Piélago, de acá para allá: unas veces el Noto la arrojaba al Bóreas, para que se la llevase, y en otras ocasiones el Euro la cedía al Céfiro a fin de que este la persiguiera.
Extracto del Canto V de la Odisea de Homero

En referencia al pasaje anterior, los autores del Libro de los Mapas Mentales atestiguan:

Nótese el ritmo, la repetición, la secuenciación, las imágenes, el llamamiento a todos los sentidos, el movimiento, la exageración, el color y sentimiento, todo contenido en un párrafo magistral y memorable.

Tal como se apunta arriba, Homero, el autor de esta magna obra, palpa con los dedos de su ingenio nuestra sensibilidad mientras hace uso de una conmovedora figura retórica de la literatura: la sinestesia.

Conseguir abrazar melodiosamente los sentidos del lector es una fruta madura de la inspiración literaria. Cuando ese abrazo musical se produce, se nos permite evocar, incluso diría inhalar, un fuego fatuo cubierto por el sensual velo de nuestra alma.

Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la naturaleza a través del velo del alma. (Edgar Allan Poe)

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Ser o interser, he aquí la cuestión

Un pájaro poeta mirando una nube de papel

Un poeta sediento mirando una nube de papel

Si eres poeta, verás claramente que flota una nube en esta hoja de papel. Sin nube, no habrá lluvia; sin lluvia, los árboles no crecen; y sin árboles, no podremos hacer papel. Para la existencia del papel es esencial la nube. Si no está la nube, tampoco puede estar el papel. Así, podemos decir que la nube y el papel inter-son. La palabra “interser” aun no esta en el diccionario, pero si combinamos el prefijo inter con el verbo ser, tenemos un nuevo verbo, interser. Sin una nube, no podemos tener papel, de modo que es posible decir que la nube y la hoja de papel inter-son.

Si miramos más profundamente esta hoja de papel, veremos en ella la luz del sol. Sin la luz del sol, el bosque no puede crecer. De hecho, nada puede crecer. Aún nosotros no podemos crecer sin la luz del sol. Así pues, sabemos que el sol también está en esta hoja de papel. El papel y el sol inter-son. Y si seguimos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol y lo trajo al molino para transformarlo en papel. Y podemos ver el trigo. Sabemos que el leñador no puede vivir sin el pan cotidiano, así que el trigo que se convirtió en su pan también está en esta hoja de papel. Y el padre y la madre del leñador también están. Cuando lo vemos así, vemos que sin todas estas cosas, esta hoja de papel no puede existir.

Mirando aún con mayor profundidad, vemos que nosotros también estamos en ella. Esto no es difícil de ver, porque cuando miramos una hoja de papel, forma parte de nuestra percepción. Tu mente está aquí y la mía también. Así que podemos decir que todo está aquí en esta hoja de papel – el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales de la tierra, el sol, la nube, el río, el calor. Todo coexiste con esta hoja de papel. Es por ello que creo que la palabra interser debería estar en el diccionario. “Ser” es interser. No puedes ser por ti mismo; tienes que interser con todas las demás cosas. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es.

Supongamos que tratamos de regresar uno de los elementos a su origen. Supongamos que regresamos la luz al sol. ¿Crees que esta hoja de papel sería posible? No, sin la luz de sol nada puede ser. Y si regresamos al leñador a su madre, tampoco tenemos papel. El hecho es que esta hoja esta hecha sólo de elementos que no son papel. Y si regresamos estos elementos a sus orígenes, no puede haber papel del todo. Sin los elementos que no son papel, como la mente, el leñador, la luz del sol, no habrá papel. Así de delgada como es, esta hoja de papel contiene todo el universo.
Extracto del libro Ser paz y el corazón de la comprensión de Thich Nhat Hanh
Fuente: Interser en Que se abra tu corazón como las flores

Una ley de causalidad universal

Otra vez el gran poeta/maestro budista Thich Nhat Hanh nos ilumina con su inagotable sabiduría en este bellísimo texto. Describiendo de forma sencilla una ley de causalidad que nos vincula con el resto del universo: el pasado, el presente… y el futuro.

Existimos relacionados con todo lo demás. Esta interrelación forma parte de una ley de causalidad universal que la tradición budista denomina karma.

Somos una misma cosa con todo lo que ha existido, existe… o existirá.
No somos por nosotros mismos.
Ni mucho menos, somos lo que tenemos.

Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy? (Erich Fromm)

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I Ching: el libro de las mutaciones

Tao Te Ching, I Ching, juntos

Tao Te Ching, I Ching, juntos

Estuve sentado durante horas bajo un peral centenario, manteniendo el I CHING junto a mí, mientras practicaba su técnica, relacionando los oráculos resultantes con otros, en un intercambio de preguntas y respuestas.

Salieron a la luz toda clase de resultados de innegable importancia, en significativa concordancia con mi propio proceso mental, hasta un extremo que ni yo mismo podía explicarme.
Extracto de Recuerdos, sueños y pensamientos, Carl Gustav Jung

I Ching el libro de las mutaciones

I Ching

Después de leer esta breve referencia de Carl Gustav Jung, me quedé más convencido… el I Ching parecía apuntar en la buena dirección.

Cierto blog vecino en mi red de inspiraciones, susurró un par de veces este nombre a través de sus comentarios en Rojo Transitorio: I Ching. Sólo ver estas palabras escritas, ya me llamaron la atención. Hay palabras que, sin entender muy bien porqué, provocan gritos de nuestro inconsciente a la intuición. Atraen nuestra atención de forma magnética.

Tras buscar una referencia fiable a través de mi blog vecino, no lo dudé y me hice con una copia de I Ching, el libro de las mutaciones de Richard Wilhelm. Según los entendidos, esta obra es la mejor referencia para una profunda comprensión/interpretación de los hexagramas del I Ching.

El procedimiento

Voy a transcribir el método, tal como yo lo he aplicado, a partir de los apuntes que encontré en esta página. Tal como se apunta allí, pedir consejo a un oráculo no es un juego, o sea que se debe consultar de forma solemne.

El método consiste en hacerse con tres monedas, plantear una pregunta, realizar los lanzamientos e interpretar el resultado con la referencia de Richard Wilhelm.

Las tres monedas

Yo elegí tres monedas cualesquiera de mi cartera y decidí asignarles la capacidad de jugar un papel ciertamente importante en mi vida: el de consejeras (que no administradoras) de mi destino. Posteriormente (si no se dispone de las monedas chinas originales) se tiene que asignar un valor a cada cara de la moneda. Yo asigné el siguiente:

yin, escritura, anverso, cara, lado nacional: 2
yang, no escritura, reverso, cruz, lado que indica el valor de la moneda: 3

Les asigné este valor, pero podría haber sido el contrario. Lo importante es que tú se lo asignes. Evidentemente, después no se puede cambiar.

Este valor se utilizará posteriormente para sumar el valor de una tirada. Por ejemplo, si lanzamos las tres monedas (a la vez) y salen dos anversos y un reverso, el valor de la tirada es: 2+2+3=7. Adviértase que el valor mínimo obtenido puede ser 6 y el máximo 9.

La pregunta

Creo que aquí esta la clave en lo referente a la capacidad de vaticinio del método. Las preguntas tienen que ser formuladas en forma de consejo personal: ¿Está bien si hago ésto (o lo otro)? ¿Es correcto si sigo este camino?

Sería imprescindible transcribirla en algún medio (papel…) y adjuntar (si es posible) alguna imagen que nos permita aumentar la capacidad de visualizar la pregunta en cuestión. Después veremos el porqué.

A continuación realizaremos los seis lanzamientos, anotando por orden el resultado de cada uno (es decir, la suma de los valores asignados a cada cara)

El lanzamiento

Mientras realizamos cada uno de los seis lanzamientos debemos sentir la pregunta de una forma viva y presente.

Sentir implica concentrarse en ella, con el pensamiento y con la emoción. Por tal razón, antes he apuntado que (si es posible) se utilice una imagen que permita una profunda evocación de la pregunta. Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras.

La interpretación

Una vez se disponga de los seis valores obtenidos, se puede utilizar el formulario en la página referenciada anteriormente para obtener como resultado uno o dos hexagramas. En el caso de que sólo sea uno, la respuesta es tajante. Si se tratara de dos, el segundo indicará la evolución futura.

Con el identificador del hexagrama resultante, ya podemos dirigirnos al libro de Richard Wilhelm (o a alguna otra página que lo transcriba de forma fiel) e interpretar con sumo interés y cuidado su significado. Los significados son poéticos y metafóricos de forma que es necesaria una lectura atenta e incluso reiterada.

Mi experiencia

Puedo asegurar que mi primera (y hasta ahora única) experiencia con este método me ha dejado, como a Jung, perplejo y atónito. Y cada vez que analizo las circunstancias circundantes y releo el significado de los dos hexagramas resultantes de aquella consulta, no puedo menos que sorprenderme aun más.

Demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias, y ya sabéis que yo no creo ni en las casualidades ni en las coincidencias.

El consejo era referente a una cuestión que me persigue desde principios de año. Una de aquellas en la cual el corazón te dicta una cosa y la razón te recrimina por seguir el dictado de los sentimientos.

Los hexagramas resultantes me aconsejaron que es propicia la perseverancia (viento sobre agua) y que no hace falta buscar, que siendo veraz con lo que me dicta el corazón, el camino aparecerá (agua sobre agua). Los hexagramas se alinearon con mi corazón, con el dictado de mis sentimientos.

El agua de lluvia no busca un camino, simplemente lo encuentra. Fluye por él sin realizar ningún esfuerzo, ininterrumpidamente. Y tras un largo recorrido por montañas, lagos y ríos, alcanza su más profundo e íntimo templo. El agua de lluvia soñó, mientras caía, un dulce abrazo con la sal de la vida. El agua de lluvia se imaginó riendo, deviniendo lágrimas del futuro. El agua de lluvia es la semilla de las bellas lágrimas por venir.

El sueño es la pequeña puerta escondida en el más profundo y más íntimo santuario del alma. (Carl Gustav Jung)

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Nicanor Parra: el antipoeta

Nicanor Parra: el hombre imaginario

Nicanor Parra: el hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansion imaginaria
rodeada de arboles imaginarios
a la orilla de un rio imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcon imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindo su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Antipoema El hombre imaginario (Nicanor Parra)

Las casualidades de la vida

Parranda larga de Nicanor Parra

Parranda larga

Nicanor Parra llega a mi vida por una serie de casualidades acentuadas, de aquellas que, secuela tras secuela, te hacen centrar la atención reiteradamente en algo o alguien.

La primera reseña suya me llega a través de un autor al que adoro (Alejandro Jodorowsky) el cual, a su vez, adora a Nicanor. Por tanto, es en un libro de Jodorowsky donde empiezo a notar las primeras cosquillas que producen las letras de Nicanor.

Posteriormente, descubro el día de mi aniversario que le han otorgado (que no entregado) el premio Cervantes.

Varios meses más tarde, en el dia internacional del libro, mientras hago cola en una sucursal bancaria, fijando mi atención en un diario que alguien ha dejado abierto en cierta (y casual) página, me entero que ese mismo día le hacen entrega del premio Cervantes.

Más tarde, y puesto que se trata del día de Sant Jordi, me acerco a mi librería de confianza en Barcelona para auto-regalarme unos cuantos libros. Tengo suerte y encuentro todo lo que busco.

Mientras me encuentro en una de las colas, listo para pagar, oigo que una señora dice (más bien grita) a su marido que la otra cola es menos larga y que haga el favor de encolarse donde toca. Me doy por aludido y, aunque no suelo hacerlo, me cambio de cola junto a la pareja, comprobando y agradeciendo que la señora en cuestión estaba en lo cierto.

Mientras avanzo lentamente en la nueva cola, voy hojeando algunos de los libros que se encuentran en los estantes adjuntos… ¡Anda, Parranda Larga de Nicanor Parra! lo cojo y lo hojeo, las hojas vuelan, una cae ante mis ojos… “El hombre imaginario”… leo con atención… ya he decidido que un día es un día y que voy a sumarlo a la cesta de mi compra.

La vida, mi vida, funciona así: por casualidades.

Yo de mayor quiero ser antipoeta

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Nicanor Parra es uno de aquellos hombres que valora el Arte de la Ciencia y la Ciencia del Arte. Licenciado en Ciencias Exactas y Físicas, sabe que todo espíritu científico lleva en su interior un poeta, o incluso mejor: un antipoeta. Ya se ha creado la etiqueta. Todo genio debe crear una y, a ser posible, asignársela.

El antipoeta es un catalizador de la antipoesía, alguien que sabe invocar los espíritus contrarios a la corriente preponderante.

El antipoeta está ahí para que el árbol no crezca torcido. El antipoeta no cumple su palabra si no que cambia los nombres de las cosas. El antipoeta, como todo antipoeta que se estime a sí mismo, debe tener su propio diccionario.

Yo de mayor quiero derruir y construir mi corazón. Ningún techo, ningún suelo, tan sólo puertas y ventanas… Yo de mayor quiero ser antipoeta.

El poeta es un hombre como todos, un albañil que construye su muro: un constructor de puertas y ventanas. (Nicanor Parra)

A lo más que se puede aspirar / Es a dejar dos o tres frases en órbita / Que yo sepa don Mario dejó al menos una: / La muerte y otras sorpresas // ¡Señor mío, la frasecita!
(Dedicado a la muerte de Mario Benedetti, Nicanor Parra)

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El pequeño príncipe

El principito

El pequeño principe, solitario en su asteroide

Esta maravillosa creación, El Principito (Le petit prince en el original), del aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry es una obra tremendamente alegórica, plagada de bellas metáforas y con un profundo mensaje en su trasfondo. Un mensaje que todo aquel que la ha leído ha intentado descifrar.

En esta entrada voy a probar de transcribir parte de (imposible todo) lo que me evoca esta obra imprescindible de la literatura universal. Además centro mi atención en dos pasajes que, tras reiteradas lecturas (y según mi opinión, claro está) pueden contener alguna de las claves de esta alegórica obra.

La sumisión de la imaginación y la ensoñación

El pequeño príncipe, engalanado como tal

El pequeño príncipe, engalanado como tal

Esta obra, entre muchas otras cosas, nos recuerda que, con el paso de la niñez a la madurez, parece como si se quisiera imponer al niño que todos llevamos dentro una dictadura del lado izquierdo de nuestro cerebro. Éste es un tema que ya traté ampliamente en otra entrada dedicada a los mapas mentales.

Una dictadura en la cual las funciones del lado izquierdo (lógica, análisis, palabras, números, secuencia, linealidad, listas…) someten a aquellas del lado derecho (imaginación, ensoñación, color, dimensión, ritmo, percepción espacial, gestalt…)

Para que os hagais un idea, las funciones de la parte izquierda son las que predominarían en una tratado de ingeniería o filosófico mientras que las funciones de la parte derecha son las que predominarían en las artes gráficas o en una obra musical.

Tal como apunta el personaje que conduce la narración en su inicio, a los niños se les va haciendo enterrar, poco a poco, sus sueños, su capacidad de imaginar nuevos mundos, de crearlos a través de la pintura y la imaginación.

Se les fuerza a pasar de un mundo (el de la niñez) donde predominan las funciones del lado derecho a otro (el de la madurez) donde predominan las del lado izquierdo. La imaginación y las ensoñación pierden su revelancia.

Y, ya se sabe, las dictaduras nunca son buenas. Son mucho mejor las democracias: un sistema donde ambas partes trabajan sinérgicamente en busca de un bien común. Tal como apuntó uno de los mayores genios de la humanidad:

Estudia el Arte de la Ciencia y la Ciencia del Arte (Principio Arte/Scienza, Leonardo da Vinci)

Razón vs Corazón

La rosa del pequeño príncipe

La rosa del pequeño príncipe

Éste es un tema que no aparece de forma explicita en el relato, pero se trata de una constante a lo largo de la vida y obra del autor.

Tal como vamos madurando (acumulando miedos y experiencias negativas) se produce una paulatina degradación de la pasión (o entusiasmo) en nuestro interior, a favor de una componente más racional. El corazón pierde preponderancia respecto a la razón. El reino de los sentimientos se posterga ante el reino de los pensamientos.

En más de una ocasión he transcrito en este blog que para que un pensamiento devenga sentimiento tiene que impregnarse de una componente emocional, de una emoción de las que nacen en las entrañas. Es en esa intersección entre pensamiento y emoción donde nace el sentimiento que aviva la pasión y el entusiasmo que nos impulsará en la consecución de nuestros sueños, proyectos u objetivos vitales, sean de la índole que sean.

Mientras que los ojos son vigías de la razón, los sentimientos habitan en el corazón y captan mejor la esencia de nuestros verdaderos deseos.

Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos. (Antoine de Saint-Exupéry)

Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree. (Paulo Coelho)

Un corazón feliz

Pero, al final, lo que el pequeño principe desea transmitir a su amigo adulto son las claves para la felicidad. Porque todos buscamos en nuestro corazón la misma recompensa: la felicidad.

Y si todavía existe un niño que imagina y sueña en nuestro interior, si todavía no lo hemos enterrado del todo, debemos escuchar con mucha atención lo que nos dice. Pero no con la razón, sino con la más pura esencia de nuestro corazón.

La música del agua

El pozo que habíamos encontrado no se parecía en nada a los pozos saharianos. Estos pozos son simples agujeros que se abren en la arena. El que teníamos ante nosotros parecía el pozo de un pueblo; pero por allí no había ningún pueblo y me parecía estar soñando.
—¡Es extraño! —le dije al principito—. Todo está a punto: la roldana, el balde y la cuerda…

Se rió y tocó la cuerda; hizo mover la roldana. Y la roldana gimió como una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho.
—¿Oyes? —dijo el principito—. Hemos despertado al pozo y canta.

No quería que el principito hiciera el menor esfuerzo y le dije:
—Déjame a mí, es demasiado pesado para ti.

Lentamente subí el cubo hasta el brocal donde lo dejé bien seguro. En mis oídos sonaba aún el canto de la roldana y veía temblar al sol en el agua agitada.
Tengo sed de esta agua —dijo el principito—, dame de beber…

¡Comprendí entonces lo que él había buscado!

Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón.

(Extracto del Capítulo XXV, El principito)

La música del agua

La música del agua

En este pasaje, el autor hace uso de una sutil metáfora sinestésica para indicar el encuentro con un verdadero regalo para cualquier corazón sediento: la música del agua. Aquí el agua representa una paz profunda y la musical sinestesia encierra un evidente homenaje a los sentidos.

Como es sabido, el autor quedó seducido por el desierto y sus leyes misteriosas (¿que tendrá el desierto que sirve como catalizador para todo tipo de alquimistas?) Allí comenzó a crecer su afición por el silencio y la meditación, la cual es una evolución de lo que se denomina la atención plena.

Y la atención plena (condición necesaria para la meditación) es tan solo una amplificación de un sentir lleno, de un centrarse en cada sensación del momento presente. Tal como apuntó uno de los mayores genios de la humanidad, debemos potenciar el vínculo con nuestros sentidos, porque ese vínculo sirve como canalización para la comprensión y expresión del sentir.

El común de las personas ve sin mirar, oye sin escuchar, toca sin sentir y come sin saborear, se mueve sin percibir sus movimientos, huele sin distinguir ni olores ni perfumes y habla sin pensar. (Leonardo da Vinci)

Debemos potenciar los sentidos. (Principio Sensazione, Leonardo da Vinci)

Además, como resultado de la paz derivada de la meditación, se capta/asimila una profunda conexión entre todas las cosas (“Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos“). Una conexión inherente a una comprensión universal y unitaria:

Tenemos que darnos cuenta de que, de alguna manera, todo está relacionado. (Principio Connessione, Leonardo da Vinci)

La risa de las estrellas

—Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!

—Sí, cierto…

—Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas. Y además, te haré un regalo…

Y rió una vez más.
—¡Ah, muchachito, muchachito, cómo me gusta oír tu risa!

—Mi regalo será ése precisamente, será como el agua

—¿Qué quieres decir?

La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido

—¿Qué quieres decir?

—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!

(Extracto del Capítulo XXVI, El principito)

El principito y la estrella

El principito y la estrella

Las estrellas representan deseos, sueños, proyectos… en resumidas cuentas: objetivos vitales.

Pero todos esos objetivos tienen que quedar impregnados de una sana alegría (“estrellas que saben reír“) para que su consecución sea una tarea menos tediosa, más divertida y amena.

Esa alegría tiene su origen tanto en el entusiasmo y la pasión con la cual encaramos su conquista, como en la atención plena.

Una atención plena que nos permitirá saborear los pequeños detalles del día a día. Porque es en esos detalles insignificantes donde vamos a encontrar la mayor despensa para nuestra felicidad.

En cualquier caso, es el corazón quien nos debe guiar en nuestro camino hacia la estrella de nuestros sueños. Como motor y como piloto. Como avión sin fisuras.

Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin. (Antoine de Saint-Exupéry)

Dedicatorias

Desearía dedicar esta entrada a tres pequeños príncipes.

El primer pequeño príncipe es mi sobrino Héctor. Hoy es el día de su primer aniversario ¡¡Muchas felicidades, Héctor!!  Otra gotita de sangre que confio que fortalecerá Rojo Transitorio en un futuro no demasiado lejano. Hoy mismo, en breve, partiré hacia Madrid para hacerle entrega de un regalo… ¿alguien se imagina cuál podría ser?

El segundo pequeño príncipe es mi hijo Marc. Una estrella en mi firmamento, la más brillante, que se ilumina para guiar a todos aquellos que le rodean. La más simple resolución para la ecuación de mi felicidad.

El petit príncep

Felicidad = música del agua + risa de una estrella

Y el último es el pequeño principe que llevo en mi interior, aquel que me acompaña. Un encantador ser que ya andaba demasiado tiempo olvidado, entre sueños profundamente enterrados bajo capas y capas de tediosas y miedosas realidades. Ahora ya vuelve a estar a mi lado, recordándome las cosas importantes de esta vida.

Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad (Antoine de Saint-Exupéry)

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Sant Jordi: un libro y una rosa

Un libro y una rosa

Un libro y una rosa

Hoy es el día de Sant Jordi, el patrón de mi pequeño pais, Catalunya. Un país tan pequeño que desde arriba de un campanario, siempre se puede ver el campanario vecino. Pero es mi pequeño país y lo quiero con locura.

Pues en este día (que no es festivo oficial) se respira un aroma de festivo que ningún otro día del año tiene. Un aroma de libros y rosas. Y cuando acaba la jornada laboral (un poquito antes que el resto del año) la gente se lanza a las calles y las inunda de pensamientos y sentimientos.

Pensamientos para viajar lejos, porque alguien dijo que no hay mejor nave que un libro para un largo viaje. Y sentimientos para estar cerca, porque se regala una rosa a las mujeres que habitan en nuestro corazón.

Por tanto, hoy, dia de Sant Jordi, Rojo Transitorio regala a sus lectores y lectoras un libro y una rosa. Podeis elegir el libro, la rosa… o mucho mejor: ambos.

Un libro

Don Quijote de la Mancha por Van Gogh

Hoy es también el día internacional del libro, en honor a la muerte de ciertos grandes autores de la literatura universal. Entre los cuales se encuentra Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha, obra magna donde las hayan.

Pues aqui tenéis (gracias a Mía por su apunte) esta inmensa obra en formato interactivo. Ya nadie tiene excusa… Ni siquiera yo… Confieso que aun teniéndola en formato convencional, todavía no la he leído por completo.

Pero algún día lo haré. Cada día que pasa me siento más identificado con Alonso Quijano, un viejo idealista, noble, soñador y romántico que luchó contra impertérritos molinos de viento y se enamoró de imaginarias damas. No hay caballero sin gigante que abatir… no hay caballero sin dama.

Un personaje que fue pasto de risas, burlas y golpes. Don Quijote fue feliz en sus ensoñaciones, mientras las vivió, pero murió entre delirios. Demasiados libros de caballerías. Difícil no sentirse identificado. Mi madre es de origen manchego. Algo del mismo Quijote se me debió quedar muy en el fondo del alma.

Una rosa

Dicen que la rosa roja es un símbolo para el amor. Creo que lo leí por primera vez en alguna novela de Goethe, no me preguntéis cual…

Toda rosa tiene en su esencia un Rojo Transitorio. Un rojo que transita a grana, un tránsito entre belleza y decadencia.

Una rosa roja es
señal de enamoramiento,
designio para el corazón,
desnudez que le sofoca,
latido entre nudos que ahogan.

Una rosa roja es
signo para el amor,
aroma de apasionado viento,
tacto de músicas sutiles,
color en el brillo de una mirada.

Una rosa roja
abierta es una mente que habla,
cerrada, una amiga que espera,
olvidada, un alma que perdona,
destruida un corazón que llora.

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. (Proverbio hindú)

Las rosas de piedra también necesitan ser cuidadas

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Quantic love: resolviendo la ecuación del amor

Quantic Love

Quantic Love

Mientras la azafata daba unas indicaciones de seguridad a las que nadie atendía, en mi interior volví a escuchar la voz suave y serena de mi padre:

—Mantén los ojos bien abiertos, Laila. Vas a vivir una experiencia única en el centro de investigación más importante de Europa. Pon tus manos a trabajar en esa cafetería, pero con tu mirada lejos en el horizonte.

—Papá, que solo me voy tres meses… —había protestado.

Luego le había dado un cálido abrazo. Sabía exactamente qué venía a continuación. Me repetía aquella fábula oriental desde que yo había cumplido los catorce. Y de eso hacía ya cuatro años…

—¿Recuerdas la historia del cazador que encontró Shambhala mientras perseguía un ciervo? Al ver que se habían abierto las puertas del paraíso tibetano, el guardián le invitó a pasar, pero el cazador quiso volver a buscar a su familia. Cuando regresó, la montaña se había cerrado, pues las puertas de Shambhala se abren una sola vez en la vida para cada uno. Cada oportunidad es única, Laila, y si no la aprovechas, te sucederá como al cazador, que tuvo que seguir persiguiendo ciervos el resto de su existencia.
Extracto del primer capítulo de Quantic Love (Sonia Fernández-Vidal)

El libro

Ya conocía a la autora de esta novela, Sonia Fernández-Vidal, a través de su primera obra: La puerta de los tres cerrojos. Aquel primer contacto me dejó huella, me gustó, aunque solo se tratara de una novela de divulgación científica para jovencitos. Y lo hizo porque explicaba asuntos de los cuales mi intuición estaba (y continua estando) sedienta.

Así que cuando apareció su segunda novela, Quantic Love, no lo dudé mucho. Me descargué el primer capítulo que ponía a nuestra disposición la editorial y lo devoré en un santiamén. Me enganchó… Me quedó especialmente grabado en la memoria el texto reproducido más arriba. La referencia a las puertas de Shambhala aparece en el primer capítulo y en el último. Cierra un circulo… y ya se sabe que todos los círculos suelen ser perfectos.

Mientras que su primer libro era mucho más divulgativo (estaba más clara la edad de la audiencia) este segundo roza los aspectos de la física cuántica de una forma mucho más colateral. En ese sentido, me sentí algo decepcionado. Quizás esperaba mucho más alimento para mi intuición cuántica.

En cambio, la autora ha ganado en capacidad narrativa. En mantener la atención a través de un relato que se lee con facilidad. No espereis letras brillantes ni poesía de aquella que quita el hipo, pues no la encontrareis aquí. Pero si os gustan los relatos sencillos y enternecedores, éste es vuestro libro.

La ecuación del amor

Quantic Love

La ecuación del amor

Por otro lado, esta novela, en su portada, promete resolver la eterna ecuación del amor. Supongo que ponerlo en la portada del libro (espectacular estrategia de marketing…) fue idea de algún clarividente empleado de la editorial.

Aun así, después de acabar de leer la novela, reconozco que me dio alguna pista sobre la resolución de la ecuación. Pero quizás no la ecuación del amor, si no más bien la ecuación del enamoramiento, una ligeramente diferente. Porque todos sabemos(?) que existe una ligera diferencia entre el enamoramiento y el amor ¿o no?

Puede existir enamoramiento y después amor… enamoramiento y después falta de amor, incluso amor sin enamoramiento. La opción que no se contemplaría sería la de falta de amor sin enamoramiento… aunque de todo hay en los campos de nuestro Señor.

El enamoramiento es un estado en el cual nuestro cuerpo sufre un colapso químico. Nuestro sistema endocrino y sus glándulas comienzan a funcionar desbocadas para fijar nuestra atención y precipitarnos sobre el ser que nos ha enamorado. Los angloparlantes han sabido definirlo mejor: falling in love (caer en el amor). Se nota que son gente más pragmática que nosotros, que lo hemos puesto todo en el mismo saco.

Y este libro sí que ayuda a comprender ligeramente los extraños vericuetos del enamoramiento. El enamoramiento es como una caída, una vertical, sin fin. Una caída en la cual, si somos afortunados, una de las fuerzas más débiles y poderosas del universo, la gravitatoria, nos colocará en órbita alrededor de cierto cuerpo celestial, sin entender ni siquiera muy bien porqué.

Por tanto, si tenemos algo de suerte y se alinean todas las circunstancias, aquel otro cuerpo celestial se mantendrá ligado a nosotros de la misma forma. Se formará un sistema binario, astronomicamente hablando. Ninguno de los dos objetos celestiales será engullido ni repelido por el otro. En ese caso, y solo en ése, se abrirán las puertas de Shambhala.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor. (Mario Benedetti)

Uno de los posibles efectos del enamoramiento

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Mudanzas

Cajas de mudanza

Cajas... de mudanza

En ciertas tradiciones mágicas,
los discípulos dedican un día al año o un fin de semana,
si fuese necesario, a entrar en contacto con los objetos de su casa.

Tocan cada cosa y preguntan en voz alta:
—¿Realmente necesito esto?
Cogen los libros de la estantería:
—¿Volveré a leer este libro algún día?
Miran los recuerdos que guardaron:
—¿Aún considero importante el momento que este objeto me hace recordar?
Abren todos los armarios:
—¿Cuánto tiempo hace que tengo esto y no lo he usado? ¿Lo voy a necesitar?

Dice el maestro:

Las cosas tienen energía propia.
Cuando no se utilizan, acaban por transformarse en agua estancada dentro de casa,
un buen lugar para mosquitos y podredumbre.
Es preciso estar atento, dejar que la energía fluya libremente.
Si conservas lo que es viejo,
lo nuevo no tiene espacio para manifestarse.

Extracto de Maktub (Paulo Coelho)

Ligero equipaje

Últimamente me he acostumbrado a vivir de un sitio para otro, una semana aquí, otra allá. Transportando poco equipaje. Lo justo de ropa y calzado, unos cuantos libros y apuntes… y mi preciado MacBook (aquello que me mantiene enganchado a la red de redes). La verdad es que moverte con poco lastre te libera de cargas mentales, te permite concentrarte en lo esencial de la vida. Aprendes que viajar ligero de equipaje es un valor en sí mismo.

Mudanzas

Y ahora ha llegado el momento de la mudanza, ahora toca seleccionar que objetos mudar de una antigua vivienda. Aplicaré los principios que apunta arriba el maestro… aunque ya puedo asegurar que me voy a desprender de casi todo… excepto de aquellos objetos que sirvan de soporte a las diferentes formas del Arte y de la Ciencia.

A estos les tengo demasiado apego… aunque quizás no sea bueno tanto apego a unos simples objetos, por mucho Arte o Ciencia que contengan. El día que la muerte nos llame por nuestro nombre, tendremos que partir y seleccionar lo mínimo: algo que sea ligero equipaje para tan largo viaje.

Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo. (Paul Morand)

Que tinguem sort de Lluis Llach, con sus letras

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El espejo de la autoestima

El espejo de la autoestima

El espejo de la autoestima

Mi labor es soplarte la niebla
y avivarte las luces.
Despejarte las nubes
y bajarte las ideas.
Apretarte los tornillos,
que a veces se te sueltan.
Estrujarte las entrañas,
alisarte y enderezarte las pestañas.
Arrancarte malas hierbas,
regarte cada día, hacerte crecer.
Calentarte los ojos,
templarte los pies.
Subrayarte el alter ego,
pintarte de rubor.
Coserte la sombra a la pared,
adherirte la ilusión.
Detenerte el tiempo,
descongelarte la visión.
Amortiguarte vértigos,
ladrarte te quieros,
desmembrarte los miedos.
Taponarte las estelas,
protegerte de satélites.
Endulzarte la amargura,
desvestirte la soledad.
Contarte cuentos para dormir,
interpretarlos para desperezar.
Perfumarte el asteroide.
Desempolvarte el corazón.

Mi labor es ser tu espejo,
que veas en mí tu reflejo.

Fuente: Eye in eye en la linterna mágica

Un espejo fiel de la más pura poesía

El poema anterior sería digno de aparecer en cualquier texto de referencia poética. Contiene dos de los elementos esenciales para ello: el don de la alquimia de las palabras y el don del sentimiento sincero.

Sobre la alquimia de las palabras no hay mucho que decir: todos somos capaces de emocionarnos con un plato delicioso. Y todos los platos deliciosos han de tener, como base, exquisitos ingredientes yuxtapuestos en su justo equilibrio y precisa medida. Sin estos factores, la poesía de la gastronomía no se convertiría en verdadero Arte.

Pero aun más importante es que el autor del poema logre rasgar su corazón con piedras preciosas de aquellas que desgarran sentimientos, que descosen sus emociones más sinceras. Cuando esto ocurre, el autor consigue transmitirnos la pasión que destilaba mientras lo escribía. Logra acariciar nuestra fibra sensible. Y es aquí donde un poema extraordinario aventaja a uno ordinario.

Cuando la Poesía vuela alto, toca cimas elevadas, nos emociona y nos nubla la mirada. Cualquier poema que lo consiga, merece nuestro más eterno agradecimiento. Nos devuelve el tenue reflejo/resplandor de una inextinguible luz que ha guiado (y guiará) a la humanidad a través de la eternidad. La luz de un faro que brilla desde tiempos remotos.

Un faro para nuestros sueños: la Poesía

Un faro para nuestros sueños: la Poesía

El espejo roto de una autoestima perdida

El espejo roto de la autoestima

El espejo roto de la autoestima

Cuando leí por primera vez este poema, sin saber todavía a que hacía referencia, me dije a mi mismo: ¡wow, yo quiero un espejo así en mi vida! Poco después, la autora del poema me descubrió que sus letras hacían alusión a la autoestima. Tras una lenta asimilación de aquella respuesta, sentí un ligero ahogo en mi pecho. Lo volví a leer con mucho más detenimiento… aquellas palabras detallaban algo demasiado anhelado.

Me llegó un eco lejano de nefastas reminiscencias del inconsciente, de reiteradas pesadillas que habían ahogado mi alma desde tiempos arcaicos. Era la gris evocación de una autoestima perdida a una temprana edad. Aquella reverberación me devolvió un llanto, medio silencioso, sumergido en una muda soledad, por todo aquello que había conseguido revivir de un antiguo y cruel sueño.

Un sueño que contenía lágrimas acumuladas de un verde amargo, tatuajes demasiado incrustados en mi piel, golpes sordos que hundían mi pecho en la angustia, espejos de hielo hechos mil pedazos… Quizás algún día relate los ecos de mi mal sueño, con el fin de exorcizarlos…

Lo único que tengo claro es que mi estima, la propia, la más necesaria, ya alumbra con luz suficiente para evitar la rotura de más espejos. Una tenue, amarilla (y en apariencia inestable) luz que ningún otro aliento (por huracanado que sea) logrará nunca/jamás apagar.

Vela

Hay solamente dos maneras de esparcir la luz, ser una vela o el espejo que la refleje. (Edith Wharton)

Philip Glass y sus trabajos de cristal

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Sigue tu destino… adonde sea que te lleve

Cree en tu destino

Cree en tu destino

Hay un momento en la vida en que comprendes que es tiempo de cambiar, y que si no lo haces, nada jamás podrá cambiar.

Comprendes que si al fracasar no tienes el coraje de comenzar de nuevo, la vida seguirá sin tí.

La dicha no nos acompaña siempre y nuestra vida a veces se torna diferente de lo que nos imaginamos. No siempre nuestros días brindan lo que esperamos. Sin comprender por qué, a veces toman rumbos tan imprevisibles que ni en tus sueños hubieran asomado. Pero igual, si no te animas a escoger un camino, o a realizar un sueño, estás en gran peligro de vagar sin rumbo y perderte.

Más bien que preguntarte con mil ansias por qué tu vida se ha tornado como es ahora, acepta el camino abierto que te espera.

Olvídate de lo que fue, no te confundas. Eso ya pasó. Sólo el presente importa. El pasado es una ilusión y el futuro todavía existe. Pero vivimos hoy.

Mide tus pasos uno a uno, sin perder la fe, guardando tu valor y confianza. Con tu frente alta, no temas soñar, ni mirar las estrellas. Un poco más de paciencia, tu vigor volverá y encontrarás tu camino. Una senda más bella y serena de lo que has soñado te llevará adonde quieras que te lleve, cumpliendo todos tus deseos.

No pierdas confianza en tus fuerzas y toma ese nuevo camino. Verás que está lleno de alegría, de aventuras y deleite como ni en tus sueños te imaginaste.

(Poema de Vicky Silvers, Fuente: Nuestra edad)

No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino. (John Milton)

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