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La magia de los momentos

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

Fuente: Poema Instantes en Poemas del Alma

Los mayores momentos de la vida vienen por sí solos. No tiene sentido esperarlos. (Thornton Niven Wilder)

Momentos

Momentos mágicos

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Intuiciones

Susurros

Un intuitivo susurro de nuestro ángel de la guarda

El guerrero de la luz conoce la importancia de la intuición.

En medio de la batalla, no tiene tiempo para pensar en los golpes del enemigo. Entonces usa su instinto y obedece a su ángel.

En tiempos de paz, descifra las señales que Dios le envía.

La gente dice: “Está loco”.

O bien: “Vive en un mundo de fantasía”.

O también: “¿Cómo puede confiar en algo que no tiene lógica?”

Pero el guerrero sabe que la intuición es el alfabeto de Dios, y continúa escuchando el viento y hablando con las estrellas.
Extracto del Manual del Guerrero de la Luz (Paulo Coelho)

Aquellos que siguen este espacio saben que las intuiciones se están convirtiendo en un factor preponderante dentro de mi existencia.

Me encuentro en un proceso de continuo aprendizaje, intentando descifrar señales que me llegan desde fuera y desde dentro…

Ambos tipos de señales llegan a mi corazón como un suave viento, como pequeñas ráfagas de aire que avivan rescoldos de inconscientes recuerdos. Hasta conseguir evocar la reminiscencia de un fuego antiguo que residía en su interior. Un fuego cuyas llamas desean conversar con la esencia de alguna estrella secreta.

La intuición posibilita cultivar símbolos antiguos. Son las letras de un alfabeto perdido de Dios. Aquellas que permitirán descubrir la clave de un tesoro olvidado.

Probamos por medio de la lógica, pero descubrimos por medio de la intuición. (Henri Poincaré)

Beastie Boys (Adam Yauch, RIP), Stand together

[…] contemplation time, intuition time, evolution time, resolution time […]

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El sueño de Goya

El pelele

El pelele

Los prolegómenos en el mundo visible

Las pinturas tienen la extraña capacidad de evocar nuestros sueños. Y las pinturas de Goya parecen incluso algo más proclives a semejante insinuación.

El pasado 22 de Abril mi hijo Marc me comentó que tenia que asistir, junto a un compañero de clase, a una exposición de Goya que actualmente tiene lugar en Barcelona. Tenían que realizar un comentario sobre alguna de las pinturas expuestas allí.

Me sorprendió ¿una exposición de Goya? Yo no tenía ni idea, era la primera noticia que tenía. Tal como lo comentábamos, una imagen acudió a mi mente: El pelele. Una pintura que pude observar con detalle en cierta ocasión, tiempo atrás.

Tuve que insistir para que mi hijo me dejara acompañarle. Finalmente accedió a regañadientes. Ya se sabe que a ciertas edades (y sobre todo, ante sus compañeros o amigos) los hijos suelen renegar de sus padres… cosas de la pre-adolescencia.

Acudimos en coche a recoger al compañero de Marc, Sergi. Tras ello, nos dirigimos hacia la exposición.

Previendo que me costará aparcar por los alrededores del CaixaForum, ellos se apean a la entrada y yo me aventuro a buscar estacionamiento para el coche. Como es una zona cuyas calles y recovecos conozco bien (en la misma falda de la montaña de Montjuïc) confio que encontraré algo con presteza. Estoy ciertamente equivocado…

Pasada media hora, aun merodeo las inmediaciones sin éxito alguno. Tras mucha paciencia, diviso un espacio vacio… demasiado justo… ¿entrará? Entra más justo que la sexta sardina en un lata para cinco sardinas… pero entra. Espero que mi particular entierro de la sardina tenga, al menos, un buen fin.

Abandono el vehículo y tras unos minutos, me introduzco en el espléndido recinto del CaixaForum. A continuación, me acerco al edificio donde se encuentra la exposición… ¡¡vaya cola!!

Supongo que eso es lo que tienen las exposiciones gratuitas. Además, por su ausencia, deduzco que mis dos jóvenes acompañantes ya han entrado. Me armo otra vez de paciencia y me coloco al final de la cola.

La luz precede a la sombra

La luz que precede a la sombra

Mientras estoy en la cola, levanto la mirada y observo el cielo. El dia se pinta de blanco mullido y azul luminoso, lleno de luz, con esa luz tan única y maravillosa de las ciudades que acarician el Mediterráneo. Aprovecho el transcurso de la espera, para disparar una instantánea con la cámara fotográfica de mi teléfono.

Justo en el umbral de la entrada, pienso: curioso.. estoy a punto de acceder a una exposición titulada Goya, luces y sombras… abandono la luz… y entro en las sombras. Dicho y hecho. Tal como entro en la sala, la luz se convierte en una penumbra entre ocre y rojiza que, por sorpresa, pesa sobre los hombros.

Ya en el interior, avanzo rápido en la búsqueda de los estudiantes… Una vez los encuentre, ya volveré sobre mis pasos, para detener mi expectante atención/intuición en las primeras pinturas.

Entro en la primera sala grande y mis ojos son irremediablemente atraídos por una pintura colgada a la derecha: El pelele. Una amplia sonrisa se dibuja en mi rostro. Sabía que estaría allí. Pero ¿cómo podía saberlo? me pregunto. Tan sólo podía haberlo intuido. Pero resulta que mi intuición ultimamente anda tremendamente afilada. Mi intuición esboza, desde el inconsciente, casualidades demasiado increíbles para un mundo racional.

Tras detenerme un instante delante de aquella pintura, fruto de mi más aguda intuición, continuo la búsqueda de aquel par de jovencitos… ¿dónde se habrán metido?

Camino un par de salas más, atravesando las barreras humanas impuestas por pequeñas aglomeraciones, y los encuentro delante de otra pintura. Se trata de La novillada. Al parecer, ésta será la pintura objeto de su trabajo escolar. Les comento que quizás El pelele podría ofrecerles un comentario mucho más trascendente. Ni caso. Ellos continúan enfrascados en la recopilación de información para su pequeño ensayo.

Justo al lado de la pintura taurina, se encuentra una sala interactiva cargada de contenido audiovisual. Como es de esperar, después de abandonar el novillo, mis dos acompañantes se dirigen de cabeza hacia ella. Les sigo. En mi mente, todavía clama al cielo la revisión del pelele, pero me ratifico que encontraré algún momento para mi escapada, ante su imperiosa solicitud presencial.

En esa sala audiovisual encuentro otro pequeño tesoro, un ordenador en el cual corre una aplicación interactiva que se presenta de lo más golosa. Además, cuando fijo un poco más mi atención en la aplicación, una palabra resalta en la página de inicio: crónica, crítica, drama… y sueño. Y mi curiosidad sucumbe.

Sueño es la palabra que yo esperaba encontrar allí, en aquella exposición. Leo, como introducción, las siguientes palabras:

Goya pinta y dibuja con la intención de hablar de una idea o de denunciar alguna cosa. Pero también pinta imágenes que nos recuerdan los sueños o aquello que imaginamos cuando la mente vuela sin que nada la obstaculice. Parece que no tengan sentido, pero, en algunos momentos, Goya solo puede explicar la realidad huyendo de la misma. ¿Y cómo crea estas imágenes extrañas e inquietantes?

Tal como navego por aquel sustrato de los sueños de Goya, voy introduciéndome en su imaginación, en la recompensa de sus ensoñaciones diurnas, fruto, a su vez, de sus sueños nocturnos. Comienzo a notar como mi bello se eriza…

Acabo de engullir todo aquel apetitoso bocado que dispara mi propia imaginación y decido que ya es suficiente: El Pelele me reclama, y me debo a él. Estoy allí solo para introducirme en el sueño de un pelele, un muñeco manteado por Goyescas de risa puntiaguda.

Abandono momentaneamente a mis acompañantes a su (buena) suerte y vuelvo sobre mis pasos. Ya me encuentro delante de mi pintura, un oleo sobre lienzo de 267×160 cm. Lo cierto es que impresiona por sus dimensiones y por su aurea. Antes de (con)centrarme totalmente en ella, leo la pequeña reseña que hay a su izquierda. Nada nuevo. Sé que debo beber aquello que estoy buscando de alguna otra fuente: en el propio sueño de Goya.

Me coloco delante de la pintura, bien centrado. La observo con ojos jóvenes, de abajo a arriba. Parece que me haya estado esperando. Me extraño, una vez más, porque aunque la exposición esta abarrotada de almas, nadie se interpone entre mi mirada y la sutil presencia del oleo. Esa pintura desea hablar, entablar un dialogo, pero sólo con mi alma.

Comienzo a fijar todos (repito, todos) mis sentidos en esa metafórica creación de Goya. Siempre que he conseguido esa atención plena, fijar todos los sentidos en algo, el mundo circundante se va disolviendo, desapareciendo. Eso es, de hecho, lo que deseo en este momento.

El sueño en el mundo invisible

Mi experiencia sensorial se diluye lentamente y se traslada al mundo de las reminiscencias del mundo nocturno, aquel en el cual rigen los sueños. Paulatinamente voy acercándome a aquella linea que separa lo visible de lo invisible, la vigilia del sueño, el razonar del sentir, la tierra del agua.

Me aproximo a terrenos misteriosos, enfangados, pantanosos, donde se mezclan arenas de diferentes grosores y aguas de diferentes colores.

Algunos califican estos terrenos de yermos, y transitan rapidamente por ellos, sin detener la más mínima atención. Yo no, pues los conozco de otras experiencias y sé que una estancia indefinida en los mismos, permite obtener la clave de la infinita fertilidad de ambos mundos.

Y ahí es donde yo quería llegar: a un dominio en el cual mi intuición, el sexto sentido, sea capaz de atravesar los trazos de la pintura que los ojos muestran a mi espíritu… y contactar con el sueño que germinó la totalidad de la obra: el del autor. Sólo así podría obtener las respuestas que yo buscaba.

Porque mis agitadoras preguntas, las más profundas, aquellas que me habían plantado allí, delante de aquel lienzo, son las siguientes: ¿quiénes son esas mujeres que mantean al pelele? y ¿quién es ese muñeco inerte?

Poco a poco, mi intuida revelación se va inflando, toma el aire de chispeantes ensoñaciones que conectan el pasado y el presente.

La mujer más a la izquierda me habla, su lenguaje es confuso, repleto de letras de diferentes colores y tamaños. Demasiado joven, demasiado inconexa. Pero reconozco su magnetismo. En (demasiadas) ocasiones, su inocente atracción me sedujo, me cautivó sin yo desearlo. He desenmascarado al delirio, forma primigenia de la locura.

La mujer situada detrás, en el centro, posee una nariz amplia, ojos separados y una risa pérfida, desalmada. Su risa la delata de forma escandalosa. Cuando tengas la desgracia de escucharla, al mismo tiempo, podrás sentir como un anillo que oculta en su mano te desgarra cualquier dulce sabor que pueda albergar tu boca. Se trata de la desesperación.

La mujer colocada más a la derecha está ataviada con sugerentes gasas, su sonrisa es limpia, su boca es andrógina pero sensual. Una sensualidad que enloquece a los que la besan. Una vez te atrapa, será difícil deshacerte de su encanto. Ella y su hermana melliza, la desesperación, jugarán con tu alma hasta destrozarla. Sin ninguna piedad. Esa boca, la más dulce, la más amarga, pertenece al deseo.

¿Y quién es la mujer que se encuentra dándome la espalda? Mira al muñeco de forma serena. No se divierte con el manteo. Se sabe conocedora del último secreto que descubrirá aquella marioneta. Algunos muñecos habrán podido escapar al juego de sus tres compañeras, pero nunca al suyo. Ella, vestida de oscuridades y negruras, es la muerte.

Y ese muñeco con una máscara inexpresiva en la cara, con los miembros torcidos, casi descuajados. Ese espantajo que es manteado compulsivamente entre risas y silencios. Ese títere que busca una paz olvidada. Ese pelele era Goya… y ese pelele he sido, soy y seré yo mismo.

Dedicatoria

la linterna mágica

La linterna mágica

Esta entrada está dedicada a una Linterna Mágica. Sin la semilla que su mágica luz plantó en la pantalla de mi imaginación, todo este relato no habría tenido lugar ni en el mundo visible, ni en el mundo invisible.

Los puentes permiten el abrazo de dos riveras. Permiten el paso entre dos mundos, mientras por debajo, las aguas bailan al son de una luminosa banda sonora.

La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos. (Paulo Coelho)

Si te ha interesado esta entrada, también te podría interesar: los Eternos, de la novela gráfica The Sandman.

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Física cuántica y consciencia

Aparte del rimbombante título (El Apocalipsis cuántico del universo holográfico… no me gusta nada) este pequeño documental es una mina. Una mina cuyas galerías he ido investigando en los últimos meses de forma sistemática a la búsqueda de respuestas para algunos de los más sorprendentes descubrimientos de la Ciencia en los últimos tiempos.

Descubrimientos que mi intuición me grita, con voz alta y clara, que debo investigar aun más porque contienen claves fundamentales para una comprensión más profunda de mi propia existencia.

Recopilo en este artículo, bajo la transcripción de las palabras de algunos de los investigadores que aparecen en este video, mis propias conclusiones con un lenguaje lo más asequible posible.

El observador y la dualidad onda/partícula

Si desea ver miedo en los ojos de un físico cuántico, sólo mencione las palabras “El Problema de la Medición”. El Problema de la Medición es este: Un átomo sólo aparece en un lugar determinado si es medido. En otras palabras, un átomo está extendido por todas partes hasta que un observador consciente decide mirarlo. Así que el acto de “medición” u observación crea el universo entero. (Prof. Jim Al-Khalili)

Sólo los seres conscientes pueden ser observadores, entonces, estamos íntimamente interconectados con la existencia misma de la realidad. Sin nosotros habría sólo esta superposición creciente de posibilidades sin que nada definitivo suceda nunca realmente. (Dr. York Dobyns)

Aquello que creemos que sustenta nuestra (decididamente materialista) realidad tiene una misteriosa naturaleza dual. Es a la vez onda (una especie de energía) y partícula (una especie de materia). Pero lo más curioso, es que, a nivel subatómico, se comporta como materia solo cuando es observada, cuando se intenta medir. Está claro que el observador, por el hecho de intentar medir la realidad, la está determinando de alguna forma. Técnicamente hablando, está colapsando una nube de probabilidades/posibilidades en una opción.

La pregunta clave aquí sería si además de determinar la realidad a través de la observación… ¿la puede condicionar de alguna forma? ¿tiene alguna capacidad de decisión? Si fuera así, nuestra consciencia podría estar modificando el mundo, el universo que nos rodea, sin darse cuenta. ¿A alguien le suena este enigma?

Entrelazamiento o enmarañamiento cuántico: en aras de la unidad

Bueno, ¿Cómo puede ser esto?. Lo que significa esto es que una vez que la materia es físicamente unida incluso cuando luego se separa, la energía aún está ahí, conectándola. Por eso es importante para mí, porque si retrocedemos lo bastante en el tiempo, todas las partículas y la materia de este universo entero que se expanden estaban todas unidas en una sola partícula del tamaño de un guisante verde. Es lo que la ciencia nos dice hoy, lo que los modelos informáticos sugieren, que si entrara al universo y tomara todas las partículas de materia y todo el espacio entre ellas, uniéndolas y comprimiéndolas al tamaño de un guisante verde, significa que usted y yo y todos nuestros oyentes fuimos una vez parte de la misma partícula que crea este universo entero hoy. E incluso ahora, que estas partículas están separadas y expandiéndose, y los estudios demuestran que lo están, todos seguimos energéticamente vinculados. (Gregg Braden)

Aquí Gregg Braden habla de una unidad (a un nivel energético, para entendernos) que existió en un pasado y que se supone que se debería mantener aunque nuestro universo se encuentre en proceso de expansión. Tiene cierta lógica ¿no?

Si fuera así, todas las cosas (energía y materia) en este universo estarían vinculadas de alguna forma. Este vínculo es mucho menos fantasmal (es decir, mucho más real o verdadero) de lo que se creía hasta ahora. La física (con experimentos reales, comprobados) y las matemáticas ya han demostrado que es así.

Pero curiosamente no se hace mucha publicidad de este increíble descubrimiento (quizás sea también porque es algo difícil de comprender y hoy en día sólo interesan hechos que quepan en un mensaje de twitter). Además, supongo que a muchos gobernantes de este mundo no les interesaría que se hiciera mucha publicidad del asunto. Si todos estuviéramos tan vinculados, si todos fuéramos una misma cosa, se quedarían sin trabajo. Y eso no interesa…

Este excelente artículo (aviso que requiere mucha mucha atención) lo describe en profundidad. Resumiéndolo, el entrelazamiento cuántico viene a decir que la realidad no es local, que un cambio en un lugar del universo está afectando al resto del universo. ¿Conocéis el efecto mariposa? Pues esto sería como un efecto mariposa pero que afecta a todo el universo de forma instantánea. Vértigo… ¿no?

Si la [teoría] cuántica es una teoría completa, la realidad no es local. Hasta este momento, se había considerado que un cambio en cualquier componente del Universo sólo producía un cambio en su inmediata vecindad, que luego podía ir propagándose (como mucho, a la velocidad de la luz) hasta alcanzar puntos alejados de él según pasaba el tiempo. Por ejemplo, si tú tienes un objeto y yo otro, y tu objeto cambia, ese cambio no afectará a mi objeto hasta que haya pasado un tiempo determinado (tanto más grande cuanto más alejados estén los objetos) Por lo tanto, de acuerdo con la teoría clásica, si yo quiero estudiar mi objeto durante un tiempo corto, puedo ignorar los cambios que tú puedas realizar sobre el tuyo, porque no llegarán a afectar al mío. Pero, si la teoría cuántica es completa […] un cambio en uno de ellos puede producir cambios en otros de manera instantánea, por muy alejados que estén de él, sin que haya una mediación de cambios intermedios a través del espacio que los separa. Esa realidad no es local: no puedo describir una parte del Universo sin describirlo todo, porque los cambios se producen “en todo a la vez”, en vez de producirse en un punto y propagarse a otros. (Extracto de El entrelazamiento cuántico en el Tamiz)

No sólo toda la materia del universo estuvo concentrada en un único punto, si no que ahora que está separada, ocupando todo el espacio del universo, mantiene un extraño y fantasmal vínculo subyacente. Sospechoso ¿no? Me da en la nariz que estamos mucho más unidos de lo que querrían algunos…

Multiples dimensiones: la estructura de la realidad

Así, un átomo y su electrón son objetos multiversales, y ese objeto multiversal es lo que la Mecánica Cuántica describe. Ahora, eso significa que el aspecto del Universo Paralelo de la Realidad descrito por la Teoría Cuántica debe aplicarse a los objetos de todos los tamaños, seres humanos, estrellas, galaxias, todo. Y por eso es que la llamamos la Teoría de los Universos Paralelos, en vez de sólo “Teoría de Electrones Paralelos”. (Prof. David Deutsch, Oxford)

Si, así es… , y, y, eh… es correcto. Y la misma teoría que dice que los átomos existen en más de un lugar en diferentes universos, dice que los seres humanos también existimos en más de un lugar, y en más de un estado de consciencia, y así sucesivamente, en universos diferentes. (Prof. David Deutsch, Oxford)

La estructura de la realidad parece contener (según las Teorías de la Física que buscan una interpretación plausible y completa de la misma) entre diez (u once) dimensiones. En este artículo ya se explicaba a través de unos videos muy didácticos el trasfondo de tales implicaciones.

A partir de la cuarta dimensión (la temporal, el transcurso del tiempo, de nuestra vida) comenzamos a hablar de posibles universos (algunos imaginables, otros, ni siquiera eso) que, desde este mismo instante, nuestras decisiones (las de todas los seres animados e inanimados con las que compartimos el universo) van determinando. En resumidas cuentas, tenemos un increíble poder (compartido por todos) para crear nuevos universos.

Y tal como dijo uno de mis personajes de Cómic favoritos, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Cuando aceptemos nuestra gran responsabilidad, llevaremos nuestro universo, el de todos, hacia donde deseemos.

La verdadera naturaleza de la mente

La ilusión viene de cómo nuestras mentes perciben. Mi ilusión viene de mi mente, tu ilusión viene de tu mente. Usted no necesita buscar en otro sitio para encontrar la fuente de la ilusión. Siempre que buscamos hacia afuera no encontramos la fuente de la ilusión porque tus ilusiones vienen desde dentro de tu mente.(Khempo Yurmed Tinly Rinpoche)

Así que estamos tratando de percibir el nivel último de la realidad, y buscamos cualquier tipo de método, por ejemplo, nueva tecnología, energía atómica, etc. Pero, busquemos como busquemos, no podemos percibir el nivel último de la realidad usando estos mecanismos. El nivel último de la realidad es fundamentalmente vacío, y no es observable con estos métodos científicos. (Khempo Yurmed Tinly Rinpoche)

Siempre he considerado el budismo como aquella doctrina (de entre las que he llegado a conocer) que contiene una visión cosmogónica más alineada con lo que mi intuición me dicta. Por tanto, para hablar de la naturaleza de la mente y de las ilusiones que nos creamos sobre la realidad que nos circunda, nadie mejor que un gran monje budista.

La verdadera naturaleza de la mente acaba percibiendo el caracter ilusorio de la realidad. El nivel último de la realidad es vacío y llegar a comprenderlo con la razón no es posible. Pero curiosamente, a la vez que se descubre esta vacuidad, obtenemos la llave para ampliar la mirada de la consciencia y convertir la visión borrosa e ilusoria del ego en una visión clara y despierta. Una en la cual sentimos de forma profunda que todos somos una misma cosa. De nuevo la unidad… curioso ¿no?

La ilusión del materialismo y de la fragmentación

La ciencia está atascada en una empresa materialista, no en la búsqueda del conocimiento. El conocimiento aparece, pero es un subproducto. Y, a mi entender, asunciones coherentes sobre las cosas concuerdan con la experimentación, eso demuestra que el método es correcto. Por lo que debemos distinguir entre sucesos correctos e incorrectos, o ilusorios. (Dr. David Bohm)

David Bohm fue uno de aquellos grandes científicos que tras asimilar el verdadero significado de la física cuántica, decidió dar un paso más y comprendió que ciencia y espiritualidad deben andar de la mano para alcanzar el bien común. La Ciencia, por si sola, no puede entender el significado último de las cosas, se queda atascada en su visión materialista.

Y hacen falta respuestas valientes para las preguntas que la humanidad se ha hecho desde que es consciencia reflejada del universo que la creó. Una consciencia que no puede llegar a comprender su propia existencia tan solo con la razón. Con la razón se obtiene una visión reducida y fragmentada de la realidad, muy alejada de una visión amplia y unitaria del inmenso lienzo de nuestra existencia.

La existencia dividida por la razón deja siempre un resto. (Johann Wolfgang Goethe)

El puzzle de nuestra consciencia

El fragmentado puzzle de nuestra consciencia

Transcripciones del video obtenidas de la Biblioteca Pleyades.

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Mare Nostrum

Mi paisaje favorito de Catalunya

Mi paisaje favorito de Catalunya

Las palabras son lágrimas escritas. Las lágrimas son palabras que necesitan llorar. Sin ellas, ninguna alegría tiene brillo, ninguna tristeza tiene final.

Por lo tanto, gracias por tus lágrimasMare Nostrum
Extracto del libro Aleph, Paulo Coelho.

Nuestro mar: Mare Nostrum

El Mare Nostrum es un mar curioso, no muy extenso (comparado con ciertos oceanos) y prácticamente hermético. Por milenios, ha sido cuna de algunas de las más grandes civilizaciones de la historia. Sus aguas han bañado a poetas inmortales y a faros que fueron guía para la humanidad.

Su esencia entrega a todos los que somos bañados por él, una luz única en el mundo, un aroma especial de oleajes y relieves, un murmullo peculiar de brisas y vegetación, un pigmento ligeramente dorado en la piel , el gusto por una gastronomía compartida en toda su ribera… a la fin, una forma de saborear la vida totalmente singular.

Mi mar: el Mediterráneo

Nunca sabemos con certeza donde nos llevará la vida, pero sea donde sea que me lleve mi existencia (y cualquiera que sea su prolongación) la esencia del mar Mediterráneo continuará siempre conmigo, en lo más profundo de mi intuición. Este mar me enseñó a nadar… y también que sus lágrimas eran una pura extensión de las de mi corazón.

Siempre que me baño en sus aguas, me dejo flotando en él, boca arriba, con las manos en cruz. Comienzo a sentirlo… y me abandono. Dejo mis ojos entreabiertos mientras centelleos de sol, agua y rocas me deslumbran. Siento como abraza mi piel erizada con su cálida frescura. Escucho su rumor entre sordo y tintineante. Respiro y saboreo su eterno salitre. Sus lágrimas y las mías se fusionan en un único corazón. Donde no llegan las palabras… siempre llegarán las lágrimas.

Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar. (Khalil Gibran)

Al mar (Mediterráneo) según Manel

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Soñando… con las cartas del destino

The Sandman

Sueño, Destino y el resto de eternos

Dicen que Destino, aquel que reparte las cartas de nuestra suerte, es ciego y está encadenado a un libro donde todo está escrito de antemano. Creemos que su ceguera viste al azar, pensamos que no podemos torcer el trazo grabado en las páginas de su libro. Incluso dejamos que algunos vestigios nos aconsejen antes de apostar, permitiendo que susurren levemente en nuestro oído. ¿Serán aliados de la certeza o del engaño? nos preguntamos al escucharles…

Pero sólo nosotros podemos engañarnos eludiendo aquello que está escrito. Porque es totalmente cierto: ya está escrito. Pero desconocemos la lengua de tal escritura, pues sus designios fueron moldeados por Arcanos anteriores a la propia eternidad.

Dicen que el Señor del Sueño, hermano de Destino, tampoco conoce el lenguaje de los designios impresos en tal libro, pero yo no lo creo… Los sueños desvelan, de tanto en tanto, y sólo a aquellos que se aventuran con convicción en su esencia, la puerta hacia un dominio donde se oculta la clave más deseada: aquella que permite descifrar la más antigua de todas las lenguas.

También dicen que, si consigues esa clave, no debes mirarla, porque si lo haces, cambia de forma para así evitar ser comprendida. Cuelga esa llave de una cadena y déjala cerca de tu corazón, allí donde los sentimientos centellean con más libertad. Entonces, déjate guiar por ella

Las cartas ya están servidas, ahora es tu turno en el juego: comienza a descifrar las cartas que ha repartido el destino… y atrévete a sentir como éstas se transforman en aquellas que tu deseas. Pero vive ese sentimiento como cierto porque si posees la llave que obtuviste en lo más profundo del sueño, la magia jugará a tu favor… has aprendido a leer el lenguaje oculto de las cartas del destino.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos. (William Shakespeare)

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Un deseo (musical) para el 2012

Música para el corazón

Música para el corazón

Date prisa, estoy soñando…

Cuando me despierto, intento arañar la mayor cantidad de reminiscencias del último sueño, aquel que delimita el traspaso entre la somnolencia y una dubitativa vigilia. Voy a relatar la síntesis de mi último sueño: un deseo personal para el 2012.

Siempre me encanta ojear algún cómic en la cama antes de dormir. De esta manera mi consciencia deambula cerca de la frontera entre el color del papel y la oscuridad del sueño. También así puedo llevarme al reino del sueño alguna evocación del relato mientras empieza la caída en el mismo. No se por qué, pero siempre he imaginado aquel reino situado por debajo del mundo de la vigilia, como un inframundo. Por ello, pienso que desciendo.

Anoche me adormecí releyendo una de mis novelas gráficas preferidas: el Incal. Y lo hice con un fragmento en el cual aparecía John Difool (el protagonista de la novela) en un club de dudosa reputación, mientras se adentraba la medianoche en la ciudad-pozo. John se encontraba sentado ante una mesa de cristal sobre la cual una chica del club bailaba de forma sensual para su exclusivo deleite.

Dada mi perspectiva, no podía ver muy bien la cara de la bailarina. Pero sí podía distinguir la estilizada espalda de su figura y un peculiar color/corte de cabello: algo en ella me resultaba ciertamente familiar. Tenía la clara intuición de que aquella era la misma chica que en otro sueño había conseguido despertar en mi un aletargado y centelleante amor a primera vista.

En un giro rápido, pude ver su cara por más de un instante y reconocerla: era Animah, personaje del mismo relato, que comparte aventuras con John. Lógico, me dije. Incluso mis sueños se rigen por cierta lógica.

Pero cuando volví a fijar mi atención en la escena, John había desaparecido, y Animah se encontraba sola, sentada en la mesa de cristal que antes había servido de plataforma para su baile. Parecía llorar, aunque no podría asegurarlo. Entonces pensé en dirigirme hacia ella. Pero no pude decidirme, algo en mi mente parecía inmovilizarme e impedirme dar el primer paso. En la duda, mi sueño se desvaneció… y entreabrí los ojos.

Me desperté y tras traer de vuelta a la incipiente vigilia aquella escena, reflexioné acerca de que es lo que me impedía acercarme a alguien que realmente había despertado mi interés. Quizás el miedo a ser ignorado o rechazado, pensé. No lo sabía… había sentido imperiosamente que debía aproximarme a una parte de mi alma que se perdió tiempo atrás… pero no lo hice.

Por todo ello, este es mi deseo para el 2012: reencontrar a Animah en el mundo de la vigilia para enmedar mi indecisión y (re)conocerla de veras. Aunque parece ser que todo está escrito (Maktub) el destino siempre juega a favor de aquellos que siguen el dictado de la verdadera esencia de su alma: Amor Fati. Yo ya he escrito la primera letra de esta canción, ahora sólo hace falta que algún fragmento perdido de mi alma escriba la música.

La música empieza donde se acaba el lenguaje. (E.T.A. Hoffmann)

El signo de Animah

El signo de Animah

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What the bleep do we know: claves para el enigma cuántico

Últimamente, diríamos que de forma curiosa, se van alineando en mi vida una serie de circunstancias (evidentemente moldeadas por un interés subyacente) que apuntan en una misma dirección: la física cuántica y sus trascendentes implicaciones a todos los niveles.

Según Alejandro Jodorowsky, diríamos que la realidad ha comenzado su extraña danza a mi alrededor. Pero nada es casual: el coreógrafo de esa danza no es un destino ajeno, sino una consciencia propia que se manifiesta como precursora/creadora de mi destino.

Y el resultado palpable de ese alineamiento confluye en este film-documental: What the bleep do we know!? donde el bleep (léase pitido) es una incógnita de fácil resolución (independientemente de la lengua) ¿Que **** sabemos con certeza respecto a nuestro destino? La respuesta es contundente: nada. Pero ese nada abre un abanico con todas las posibilidades/probabilidades.

El poder de la probabilidad: la física cuántica

El mundo cuántico

El mundo cuántico

La física cuántica es sobre todo una disciplina sobre probabilidades. Una disciplina que nos dice que a nivel subatómico todas las (posiblemente infinitas) opciones son factibles, incluso aquellas que irían en contra del sentido más común. Como que una partícula se encuentre en dos posiciones distintas al mismo tiempo. Dentro de ese amplio abanico, al parecer, nuestro pensamiento (como observador de la realidad) puede tener un factor determinante. Algo que no escapa a cierta intuición. Pero quizás, lo que sí se escapa es el verdadero potencial detrás de esa noción.

En la física clásica, la probabilidad se considera como una medida de la ignorancia del sujeto, por falta de información, sobre algunas propiedades del sistema sometido a estudio. Podríamos hablar, entonces, de un valor subjetivo de la probabilidad. Pero en la física cuántica la probabilidad posee un valor objetivo esencial, y no se halla supeditada al estado de conocimiento del sujeto, sino que, en cierto modo, lo determina.

En este film, se ponen sobre la mesa sugerentes implicaciones derivadas de estas irrebatibles verdades de la teoría cuántica. El hecho de que una onda/partícula se encuentre al mismo tiempo en un conjunto de estados posibles se denomina superposición cuántica. Ese conjunto de estados posibles colapsa en un estado concreto (en nuestra linea temporal) cuando es examinado por un observador. Y nuestro pensamiento (o consciencia) podría estar jugando el papel de ese observador. El famoso gato de Schrödinger es un experimento mental ideado para exponer este principio.

Las implicaciones de todo ello alcanzan una trascendencia extraordinaria: nuestro pensamiento (o consciencia), hasta ahora contemplado como un elemento pasivo, podría estar teniendo un papel activo en la configuración de la realidad de la linea temporal en la que nos encontramos.

A cada momento se abren infinitas lineas temporales (tantas como las infinitas probabilidades de la superposición cuántica), pero nosotros mismos estamos determinando (colapsando) una a cada instante. Maravilloso: somos los libres y constantes creadores de nuestro destino. Pero además lo somos de una forma activa y dinámica.

El poder de nuestro cerebro

El misterio cuántico en nuestro cerebro

El misterio cuántico en nuestro cerebro

Este film se divide en tres bloques temáticos. El primero, como ya hemos visto, considera principalmente las poderosas implicaciones de la física cuántica. El segundo trata de la conexión mente-cuerpo, centrándose en nuestro órgano más prodigioso: el cerebro. Este bloque está basado en diferentes áreas de la neurociencia y de la biología, tanto celular como molecular.

Todos tenemos una cierta intuición de que pensamientos negativos podrían estar afectando nuestro propio cuerpo de una forma negativa (enfermedades, adicciones…). En cambio, pensamientos positivos lo harían de forma positiva. Pero ¿por qué limitar el ámbito de acción de nuestra mente a las fronteras marcadas por nuestro cuerpo? Esto es lo que se muestra con el pasaje que abre este bloque: los mensajes del agua.

A continuación se muestra, a través de distintos y esclarecedores ejemplos, como el cerebro dicta los mensajes y las ordenes que nuestro cuerpo seguirá de forma sumisa. Si el dictado es bueno, perfecto. Pero si es malo, tendremos que ponerle remedio con la máxima urgencia.

Un conjunto de pensamientos repetidos a diario (tanto buenos como malos) marcarán drásticamente una tendencia cada día más profunda y más difícil de cambiar. En este otro artículo ya traté en profundidad tanto la naturaleza como el increíble poder de nuestro cerebro.

La conclusión final y más importante de este bloque es que la influencia del cerebro no se limita a la realidad interior (es decir, la del propio cuerpo) sino que abarcaría, al igual que en el caso de la física cuántica, la realidad exterior.

¿Otra versión de la ley de la atracción?

Pensamientos positivos atraen circunstancias positivas a nuestra vida. En cambio, pensamientos negativos atraen circunstancias negativas. ¿Os suena la sentencia previa? Probablemente sí.

Es la premisa sobre la que se basa un conjunto de reflexiones plasmadas en los medios bajo un novedoso (y exitoso a nivel de ventas) paradigma: El secreto, la ley de la atracción… Todos hemos experimentado alguna vez vivencias que parecen confirmar la hipótesis anterior.

Cuando atraemos algo ¿lo hacemos pasiva o activamente? Este film nos muestra que nuestra mente, además de activa, es totalmente responsable de nuestro destino. Quizás tanta responsabilidad nos aterre, pero no podemos evitarla. Y menos, cuando se trata de nuestra propia ventura.

El poder de la unidad

En aras de la unidad

En aras de la unidad

El tercer bloque trata sobre la unidad y la forma más común de denominarla: Dios. Yo siempre he preferido identificar a Dios, un termino que en ocasiones crea discordancia, como una consciencia universal y unitaria. Así lo despojo de cualquier camiseta impuesta por la mayoría de las religiones imperantes. Las camisetas, como en el caso de los equipos de fútbol, suelen tener asociado cierto fanatismo del cual sería preciso escapar. Las ideas sobre Dios expuestas en el film siguen esta misma dirección.

Otra vez la física cuántica empuja en el mismo sentido de unidad universal. El concepto de entrelazamiento (o enmarañamiento) cuántico nos plantea un panorama en el cual parece dibujarse una sutil relación entre partículas elementales situadas incluso en los puntos más remotos del universo. La famosa limitación de Einstein relativa a la velocidad de la luz, sólo afecta a la transmisión de señales, no a este extraño y fascinante vínculo subyacente.

La mente, cuando se ha entrenado correctamente, también tiende a alcanzar una profunda comprensión del concepto de unidad. Grandes referentes de la sabiduría humana (entre ellos, Buda, Jesucristo…) nos han señalado que éste sería el camino para el despertar de un cierto estado de consciencia superior. Siempre necesitaremos luz en el camino para no perdernos.

Conclusión

Esta película, tal como he apuntado en un inicio, aglutina (grata y sorprendentemente) varias nociones que comparto de una forma intuitiva y profunda. Remarco que tan solo la intuición puede abrazar los planteamientos más drásticos de este film. No habría lugar para la razón, por ahora. El futuro, con probabilidad, disipará dudas.

Aun así, revisando el Curriculum Vitae de los científicos y pensadores que libremente opinan en este film-documental, verifico que no soy el único que siente esa intuición como algo mucho más factible y ponderable que la realidad objetiva que nos rodea.

What the bleep do we know!?

What the bleep do we know!?

La vida es una escuela de probabilidad. (Walter Bagehot)

Ciencia y Espiritualidad

Buda buscando su esencia

Buda buscando la esencia de la Naturaleza en sí mismo

La religión del futuro será una religión cósmica. Deberá transcender al Dios personal y evitar el dogma y la teología. Tendrá que abarcar tanto lo natural como lo espiritual, y deberá estar basado en un sentido religioso que surja a partir de la experiencia de todas las cosas naturales y espirituales como una unidad significativa. El Budismo responde a esta descripción. Si existe alguna religión que pueda satisfacer las necesidades científicas modernas, es el Budismo. (Albert Einstein)

La Ciencia trata de entender las leyes de la Naturaleza. El Arte trata de captar la Belleza de la Naturaleza. La Espiritualidad trata de iluminar el escenario donde actúan la Ciencia y el Arte para que sean capaces de ver con más claridad la esencia profunda de la Naturaleza.

Una de las mentes más preclaras del mundo de la Ciencia, Albert Einstein, intuyó que Naturaleza y Espiritualidad deben ir de la mano. Ambas se complementan: cuando más luz aporte la Espiritualidad sobre la Naturaleza, más abiertamente podrán la Ciencia y el Arte comprender el significado final de aquella.

Pocos son entre los hombres los que llegan a la otra orilla; la mayor parte corre de arriba a abajo en estas playas. (Buda)

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El Arcano 16 del Tarot

La Torre

La Torre

Según el Tarot de Marsella, el arcano mayor que correspondería a mi nombre es el numero XVI: La Torre (también conocido como La Casa de Dios). No se si podemos creer o no en este tipo de coincidencias, pero en este caso el azar ha clavado mi esencia. ¿Casualidad o Causalidad?

Mi vida, hasta ahora, se ha basado en una constante lucha entre la comodidad de la permanencia y el impulso del cambio. Desprenderse de lo superfluo para quedarse con lo esencial produce a menudo un gran temor. A veces te pierdes intentando descubrir nuevas vías. Las luchas internas, como las guerras civiles, acaban destruyendo algo intrínseco de tu ser. Pero algún día acaban. Aun espero la llegada de ese día. Mientras tanto voy construyendo el camino que me llevará a él.

La Torre, la carta 16, representa a Marte, habla sobre la guerra entre las estructuras de mentiras y el relámpago de la verdad. La Torre, ha sido construida sobre conceptos e instituciones que tomamos como reales cuando no lo son. Cuando esta carta aparece se puede esperar el descubrimiento de alguna verdad en forma drástica o una verdad desagradable.

Lo más importante a recordar es que incluso si aparece invertida implica que a partir de la destrucción de una mentira se podrá construir algo nuevo y cierto.

La carta de La Torre, en primer lugar y ante todo, quiere decir que ni las estructuras físicas ni las emocionales que creamos son permanentes ni estables, sino que se pueden desmoronar de forma repentina, con lo que se inician cambios que deseamos evitar.

Los cambios súbitos hacen referencia a la imagen de la torre que se derrumba nos indican que debemos desprendernos de creencias y valores que ya no tienen razón de ser, de una esperanza, de una relación poco provechosa, de una forma de vida antigua.

Los cambios repentinos nos sitúan frente a lo desconocido, nos dejan vía libre para que avancemos en lugar de estancarnos, nos libran de las convenciones sociales e iluminan el camino para que podamos llegar a un nuevo nivel de comprensión respecto a nuestros objetivos en la vida.

El no asumir lo inevitable comporta que afloren los elementos negativos que también son inherentes a La Torre, abatidos por nuestras propias acciones, la vanidad y la incapacidad de cambiar, lo cual obstaculiza nuestro progreso.
(Interpretación de este Arcano según el Tarot)

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