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La balsa de Odiseo

La balsa de Odiseo

La balsa de Odiseo

Mientras esto decía, vino una grande ola que desde lo alto cayó horrendamente sobre Odiseo e hizo que la balsa zozobrara. Fue arrojado el héroe lejos de la balsa, sus manos dejaron el timón, llegó un horrible torbellino de mezclados vientos que rompió el mástil por la mitad, y la vela y la entena cayeron en el ponto a gran distancia.

Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido, que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divinal Calipso. Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas aunque fatigado, no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas, la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte.

El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente. Del mismo modo que el otoño al Bóreas arrastra por la llanura unos vilanos, que entre sí se entretejen espesos; así los vientos conducían la balsa por el Piélago, de acá para allá: unas veces el Noto la arrojaba al Bóreas, para que se la llevase, y en otras ocasiones el Euro la cedía al Céfiro a fin de que este la persiguiera.
Extracto del Canto V de la Odisea de Homero

En referencia al pasaje anterior, los autores del Libro de los Mapas Mentales atestiguan:

Nótese el ritmo, la repetición, la secuenciación, las imágenes, el llamamiento a todos los sentidos, el movimiento, la exageración, el color y sentimiento, todo contenido en un párrafo magistral y memorable.

Tal como se apunta arriba, Homero, el autor de esta magna obra, palpa con los dedos de su ingenio nuestra sensibilidad mientras hace uso de una conmovedora figura retórica de la literatura: la sinestesia.

Conseguir abrazar melodiosamente los sentidos del lector es una fruta madura de la inspiración literaria. Cuando ese abrazo musical se produce, se nos permite evocar, incluso diría inhalar, un fuego fatuo cubierto por el sensual velo de nuestra alma.

Si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben en la naturaleza a través del velo del alma. (Edgar Allan Poe)

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