Sensibilidad zen

Zen

Zen

¿De dónde vino mi vida?

¿Dónde irá?

Junto a las ventanas de mi tosca choza
busco mi corazón en silencio profundo.

Aunque busco y busco,
no encuentro dónde empezó todo,
¿cómo voy a encontrar su final?

Ni el momento presente se puede captar;
todo cambia, todo es vacío:
este yo solo existe por un momento en esa vacuidad.

¿Cómo decir si algo es o no es?

Es mejor quedarse con esos pensamientos pequeños,
dejar que las cosas sigan su curso sencillamente
y así, ser natural y tranquilo.

Autor: Daigu Ryokan
Fuente: Poema Zen de Daigu Ryokan en Antheis, El Paladín

Daigu Ryokan fue un gran maestro y poeta japonés dentro de la tradición del Budismo Zen. Su maestro Dainin Kokusen lo bautizó como Ryokan (inmensa bondad) y el mismo, a la muerte de su maestro, se antepuso Daigu (gran idiota)

El hizo de su vida una antología de bondad y poesía, de generosidad y sensibilidad. Si un hombre así decidió llamarse a si mismo gran idiota, me pregunto que seremos los demás. Yasunari Kawabata definió su poesía en los siguientes términos:

La síntesis de poesía y el conocimiento, un conocimiento del que la palabra puede valer como el silencio. (Fuente: Daigu Ryokan en Ashram Arunachala)

Palabras y silencios. Ya me dijo una vez mi abuelo paterno (que en paz descanse): si no tienes algo importante que decir, mejor que estés callado.

Aunque esta aseveración, tomada al pie de la letra, te convierte en un mudo en potencia, pienso que mi abuelo no andaba desencaminado. Yo, tomándome su afirmación al pie de la letra, durante mucho tiempo fui demasiado parco en palabras, demasiado extremo en silencios. No supe interpretar correctamente aquellas sabias palabras.

Mejor callar las palabras superfluas. Mejor dejar reposar los pensamientos agitados. Mejor permitir que nuestra momentánea calima, en brazos de un suave viento, descanse sobre el inmenso mar de nuestra alma.

Libre de ataduras, como una bruma arrastrada por el aire, me dejo llevar hasta donde me quiera dejar el viento. (Daigu Ryokan)

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Acerca de xavier

No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el junio 10, 2012 en Reseñas y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Soy fan de todo lo zen (la marmita de nuevo, mis padres lo practican desde hace muuchos años), sin embargo siempre está bien saber más, dejarse embriagar por los versos sentidos de estos monjes, por su sentido de la ironía y humildad para ponerse un nombre – qué bueno; el gran idiota de inmensa bondad!- .
    Y preciosa caligrafía!! Me ha gustado este resumencito, verdaderamente cuánto lees y consultas para enseñarnos a tus lectores!

    • Lo extraí de un libro muy interesante: Zen de los Maestros de Stephen Hodge
      el libro comienza con un acertado resumen de las enseñanzas de Buda y después repasa toda una retahila de maestros chinos y japoneses,
      por último, acaba con Ryokan, y el poema arriba presentado…una maravilla

      me alegra que te haya gustado… gracias pgatina 🙂

  2. es curioso, pero las personas con las que más confianza adquirimos suelen ser aquellas con las que podemos permanecer largo tiempo en silencio. de hecho, cuando el silencio de alguien o con alguien nos resulta incómodo es porque nos es de alguna manera “extraño”. de ahí la belleza del silencio. silencio=armonía.
    siempre me gustó mucho aquello de “Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos.”

    • Hay silencios que son más fuertes que las palabras. Altamente reveladores y elocuentes. Disipadores de dudas. Pueden ser testigo del nacimiento o muerte de sentimientos propios y ajenos. Contadores de verdades. Pueden traer armonía, sí, o también desasosiego…

      • preciosa tu aseveración… lorienrocks

        silencios que mandan a las palabras, testigos de nacimientos y muertes, de verdades y mentiras, de armonías y desasosiegos

    • entiendo lo que dices… el silencio es armonía cuando es bien entendido por ambas partes, cuando es una complicidad y no una excusa… o un arma arrojadiza

      a mi también me gusta tu frase, yo la conocía como “somos esclavos de nuestras palabras y amos de nuestros silencios”

      pero si somos esclavos de nuestras palabras, es importante que estas hayan sido dictadas con el corazón… en caso contrario, tendremos un problema


  3. Me pregunto de qué sirve la generosidad y la sensibilidad en este mundo de egoísmo y crueldad. No me lo digas, ya lo sé, para hacerse grandes heridas, para sangrar y teñir más si cabe de rojo el corazón.

    Hoy me voy a dormir con un profundo silencio haciendo eco en el pecho. Sólo querré despertar con los latidos del corazón.

    Abrazos X.

    • creo entender a lo que te refieres… cuando dices que la generosidad y la sensibilidad pueden herir nuestro corazón…

      pero l@s maestr@s espirituales nos afirman lo contrario: la generosidad, la bondad, la sensibilidad… más bien sirven para curar heridas del corazón

      preciosas tus letras: dormirse con el eco de un silencio, despertarse con los latidos del corazón…

      mi sueño es, que algún dia, me despierten los latidos de un corazón… pero no del mío, sino los de aquella persona con la que comparta el sueño

      Abrazos P.

      • (no te preocupes, llegará, llegará esa persona que sintonice contigo y comparta sueños e inquietudes despiertas. Estoy segura que estás en el buen camino! 🙂 )

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