La catedral de Justo Gallego

La catedral de Justo Gallego

La catedral de Justo Gallego

Me llamo Justo Gallego. Nací en Mejorada del Campo el 20 de septiembre de 1925. Desde muy joven sentí una profunda fe cristiana y quise consagrar mi vida al Creador. Por ello ingresé, a la edad de 27 años, en el monasterio de Santa María de la Huera, en Soria, de donde fui expulsado al enfermar de tuberculosis, por miedo al contagio del resto de la comunidad. De vuelta en Mejorada y frustrado este primer camino espiritual, decidí construir, en un terreno de labranza propiedad de mi familia, una obra que ofrecer a Dios. Poco a poco, valiéndome del patrimonio familiar de que disponía, fui levantando este edificio. No existen planos del mismo, ni proyecto oficial. Todo está en mi cabeza. No soy arquitecto, ni albañil, ni tengo ninguna formación relacionada con la construcción. Mi educación más básica quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Inspirándome en distintos libros sobre catedrales, castillos y otros edificios significativos, fui alumbrando el mío propio. Pero mi fuente principal de luz e inspiración ha sido, sobre todo y ante todo, el Evangelio de Cristo. Él es quien me alumbra y conforta y a él ofrezco mi trabajo en gratitud por la vida que me ha otorgado y en penitencia por quienes no siguen su camino.

Llevo cuarenta y dos años trabajando en esta catedral, he llegado a levantarme a las tres y media de la madrugada para empezar la jornada; a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo he hecho sólo, la mayoría de las veces con materiales reciclados… Y no existe fecha prevista para su finalización. Me limito a ofrecer al Señor cada día de trabajo que Él quiera concederme, y a sentirme feliz con lo ya alcanzado. Y así seguiré, hasta el fin de mis días, completando esta obra con la valiosísima ayuda que ustedes me brindan. Sirva todo ello para que Dios quede complacido de nosotros y gocemos juntos de Eterna Gloria a Su lado.

Religiones y espiritualidad

Quienes me conocen saben que no soy religioso. Para mi, la religión (utilizando un simil deportivo) sería como enfundar una camiseta de fútbol a la espiritualidad.

Cuando tal cosa ocurre, nos convertimos en seguidores de un equipo de futbol o de otro, dependiendo de la camiseta que vistamos.

Pues yo he decidido (ya hace tiempo que lo decidí) ir al desnudo, sin camiseta. Todas las camisetas que he observado ofrecen aspectos interesantes, pero advierto que son sólo eso: camisetas.

Prefiero jugar al fútbol sin camiseta. Prefiero que mi espiritualidad beba de la fuentes más puras de todas las religiones, sin fanatismos ni dependencias.

Cúpula de la Catedral de Justo Gallego

Cúpula de la Catedral de Justo Gallego

Una catedral

Planta de la Catedral de Justo Gallego

Planta

Cuando visité por última vez Madrid, mi hermano insistió que debíamos acercarnos a una catedral que había construido cierto hombre de nombre Justo Gallego. Que era algo digno de ser visto.

Me quedé pensativo… ¿una catedral? Pensé poco después en aquello que apuntó el mismo Paulo Coelho referente al sentido de la vida: el sentido de la vida es ofrecer una catedral al mundo.

Sin dudarlo mucho, accedí y ambos nos dirijimos a una pequeña población cercana a Madrid: Mejorada del Campo. Y sí, cuando llegamos, me quedé atónito… ¡¡vaya catedral!!

Después, ya en su interior, pude leer la introducción que aparece más arriba… y pude sentirme inmerso en aquella construcción, fruto de la fe y la tenacidad de un hombre que soñó con crear una gran obra y ofrecer su trabajo de cada día a Dios.

No voy a negar que la visité con mucho mimo, explorando sus rincones, revisándo sus detalles, sintiéndome algo pequeño en su interior… y me conmovió profundamente.

Yo no sé si, después de un ladrillazo en la cabeza, podría demostrar el amor y la perseverancia que demostró y ha demostrado Justo Gallego, pero puedo asegurar que admiro a ese hombre. Respeto profundamente su espiritualidad. Él ha ofrecido una catedral a su existencia y al mundo.

A veces la vida te pegará en la cabeza con un ladrillo. Pero no pierdas la fe. (Steve Jobs)

Simon Jeffes, a las puertas de su catedral: el movimiento perpetuo

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Acerca de xavier

No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el mayo 19, 2012 en Artículos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 11 comentarios.

  1. Akasha…El hombre que no sabe de su “espiritualidad” no se conoce a si mismo…y lo que es peor no ha desarrollado plenamente sus aptitudes. El fundamento de la espiritualidad nunca ha sido la religión, aunque a veces la llamemos así por comodidad o por “prejuicio”. (No en sentido peyorativo…reminiscencia de nuestro cerebro reptiliano o instinto animal).
    O se es espiritual o no se es, las medias tintas en esto, como en el arte, no funcionan…
    Bsos Xavi !¡

    • excelente apunte: “El hombre que no sabe de su espiritualidad no se conoce a si mismo…y lo que es peor no ha desarrollado plenamente sus aptitudes”

      es decir, la realización plena (cuerpo y alma, carne y espíritu) a través de la búsqueda (interior) de un orden natural, porque esa espiritualidad no anda fuera de nosotros, sino muy en el fondo nuestro

      ahora mismo, siento que ya estamos transitando hacía una nueva época de la humanidad donde tu apunte va a ser una de las claves fundamentales

      Bsos laikeva!¡

  2. Qué complejo el tema de la fe…
    La religión, la espiritualidad y Dios son cosas diferentes, a mi entender.
    Yo, por ejemplo, me considero agnóstica.
    …Y sin embargo tengo alma.

    • yo de jovencito era TOTALMENTE ateo, vamos… de los que más…

      pero con los años, me he vuelto un creyente/buscador de lo esencial en cada uno de nosotros… para mi eso sería la espiritualidad

      …y creo, más bien intuyo, que también tengo alma 🙂

  3. Tienes alma, como todos, y a veces ocurren cosas en nuestra vida que nos hacen reflexionar sobre la vida, ésta y la otra.
    Este hombre tiene una fe y una ilusión inmensa, creo que no le han tirado la catedral porque ha pasado a formar ya parte del paisaje, aunque no cumple con ninguna norma urbanística, pero es diferente a cualquier otra cosa, sólo su deseo de llegar a Dios le mantiene en pie para seguir con su obra.
    Besos
    Ana

    • Gracias Ana 🙂
      como el alma no pesa, pues me siento más aliviado (aunque alguien dijo que pesaba 21 gramos)

      la fe de Justo Gallego mueve montañas… y crea catedrales… es impresionante

      y espero que nadie jamás la tire abajo ¿quién tendría la autoridad moral para derribar una obra así? nadie

      Besos

  4. Yo de jovencita era cristiana, puesto que es la religión que se me inculcó desde que nací.
    Lo bueno de aquello fue haber conocido un libro tan mágico como la Biblia y un personaje tan inspirador como el de Jesús.
    Lo malo, el sentimiento de culpa y los remordimientos de conciencia por casi cualquier cosa que te persiguen a lo largo de muchísimo tiempo.
    No obstante, he seguido siendo una persona muy espiritual durante casi toda mi vida.
    El caso es que, como ahora lo veo, la fe no depende de uno mismo, puesto que es algo así como un don. Y un don no es algo que se pueda elegir. Se tiene o no, aún a tu pesar.
    Un día, tras determinadas vivencias y haber leído, seguido y estudiado diferentes teorías e ideologías, me di cuenta de que “ese don” se me había caído o me lo habían arrebatado.
    Me volví completamente atea.
    Pero a día de hoy, con una nueva recopilación de información y filosofías y pensamientos, veo el ateísmo como una postura demasiado vanidosa, por eso me considero agnóstica.
    No es mi fe, sino mi incesante búsqueda de la misma lo que me hace considerarme una persona esencialmente espiritual.

    Perdona la chapada, jajaja, pero es que algunas de tus entradas inspiran inevitablemente a la reflexión…

    • nada que perdonar… gracias a tí por tu biográfica reflexión

      por lo que veo, hemos seguido caminos parecidos

      de pequeño acudí a un colegio público pero cuasi-religioso (eran tiempos del anterior regimen y ya se sabe)

      yo no se muy bien porqué pero, con aquel tipo de doctrina católica (si eres malo, irás al infierno… algunas leyes para decir lo que no tienes que hacer… el pecado como arma arrojadiza) también me impregné de una sensación de mea culpa que me ha costado mucho de abandonar…

      luego de joven, por pura contradicción (y por vivencias de la vida) me fui al otro extremo… la ciencia y el ateismo más radical

      después, poco a poco, me pasé a agnóstico… pero quizás ya intuía que aquel no era el final de mi camino espiritual… ahora afirmo rotundamente la existencia de una consciencia universal y unitaria que otros prefieren llamar Dios

      Respecto a la fe, discrepo contigo, pienso que la fe no es un don que se tiene o no se tiene, es algo que se aprende (como todo) pero a partir de un tipo de conocimiento no racional… el problema que lo queremos racionalizar todo y esa es nuestra vara de medir…

      Perdona la chapada pero es que tu comentario inspira inevitablemente a la reflexión 🙂


  5. Al igual que tú no juego con camiseta, y cada vez que pongo los pies en un lugar de culto no lo hago mostrando mi alma a Dios sino a la arquitectura, escultura y pintura. Mi verdadera devoción está en la historia de arte.

    Este hombre ha sentido y siente fervor por Dios y es toda una lección de pasión. Deberíamos aprender de él que el amor puede con todo.

    • como el mundo de la espiritualidad es caluroso de por sí, las camisetas solo nos hacen sudar más, son una barrera para la transpiración natural… fuera camisetas!!

      los lugares de culto contienen obras de Arte que los hombres ofrecen a su espiritualidad… eso los hace verdaderamente sagrados

      y lo de Justo es pasión, devoción y ganas de trabajar… toda una clase magistral.

  1. Pingback: Fin de ciclo: hasta siempre « Rojo Transitorio

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