Un soplo en el corazón

Un soplo en mi corazón

Un soplo en mi corazón

Family: Un soplo en el corazón

Hay discos que marcan tu vida: Un soplo en el corazón del duo donostiarra Family es uno de los que marcó mi vida. Les tienes un afecto especial porque consiguieron arrancar una parte de tu alma para fundirla con sus acordes y sus letras.

Este album me enseñó a pasear por el borde de una piscina sin perder el equilibrio, a ser aviador y sobrevolar países colindantes… y sueños polares. Me invitó a comer limones sin dibujar una mueca en mi rostro. A vigilar las estrellas desde los tejados. Me alentó a estar atento a las miradas, a ser un vigía de mapas imaginarios. Esta obra tuvo, tiene y tendrá la extraña facultad de nublar mi vista y mi corazón.

Family en un día nuboso

Family en un día nuboso

Una anomalía única

Esta obra anómala (por su perfección) fue la única obra de sus dos autores: Javier Aramburu y Iñaki Gametxogoikoetxea. Parece como si, después de haberse percatado de la excelencia de la obra que crearon, hubieran decidido finiquitar su legado creativo. Quizás pensaron que jamás podrían volver a crear nada tan impecable.

Hace unos cuantos años, en una revisión médica rutinaria, detectaron una pequeña disfunción en mi corazón. Después de unas pruebas adicionales me confirmaron el diagnóstico. Recuerdo las palabras que pronunció el médico: tiene una pequeña anomalía en su corazón: un soplo. Es algo que no se puede curar pero no se preocupe por ello, podrá hacer una vida totalmente normal. Al salir del centro médico me sonreí y pensé para mis adentros: gracias a Dios… ahora tengo la completa certeza de que tendré por siempre un soplo en mi corazón.

Entre la fe y la incredulidad, un soplo. Entre la certeza y la duda, un soplo. Alégrate en este soplo presente donde vives, pues la vida misma está en el soplo que pasa. (Omar Khayyam)

El bello verano nos permite volver a nadar en el mar

votar

Acerca de xavier

No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el febrero 19, 2012 en Relato, Reseñas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Por mi parte sufro de pequeños soplitos. Pero no son peligrosos, esos no duelen.

    Tengo ganas de fiesta, de que acabe el invierno, de volver a nadar en el mar.

    • El que me diagnosticaron tampoco duele… si no me lo hubieran dicho… me habría muerto sin enterarme 🙂

      yo también tengo ganas de sumergirme en el bello verano… y si pudiera ser uno sin fin… mucho mejor

  1. Pingback: Fin de ciclo: hasta siempre « Rojo Transitorio

A %d blogueros les gusta esto: