En busca de la perfección

La mujer perfecta

La mujer perfecta

Nasrudin conversaba con un amigo.

– Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

– Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

– ¿Y por qué no te casaste con ella?

– ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
Fuente: Cuentos de Nasrudin en PersonArte

Un cuento: la mujer perfecta

Aquí tenéis un divertido cuento de la sabia tradición sufí. Aunque yo mismo no he sabido captar la encubierta moraleja de este cuento… Nos invita a pensar que la búsqueda de cualquier tipo de perfección es una quimera y que si nos emperramos en ello, fracasaremos en el intento. Nos alecciona que nuestra imperfección nunca podrá obtener el reflejo de una perfección. Pero no lo tengo del todo claro…

Como empedernido y pertinaz soñador que soy, creo que hemos de continuar sin desfallecimiento a la búsqueda de cualquier quimera imposible que alimente nuestros sueños. Ha de ser así pues todos los sueños contienen, en su esencia, la más pura perfección. Y todos los sueños, más tarde o más temprano, si creemos de verdad en ellos, se convierten en realidad.

La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener. (Antoine de Saint-Exupéry)

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Acerca de xavier

No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el febrero 7, 2012 en Reseñas y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. El pretender siempre ser perfecto, te acerca a la intolerancia, con lo cual pienso que la perfección completa no existe.


  2. La verdadera perfección reside en la imperfección más perfecta.

    Los soñadores nos nutrimos de utopías que jamás debemos descuidar o estaremos muertos en vida.
    No dejes que se extingan tus estrellas.

    • nuestros sueños, incluso los más utópicos, se alimentan con el mismo combustible que hace brillar la estrella que nos guía…

      y si ese combustible fue destilado con nuestra pasión, de seguro contendrá la esencia de un fuego eterno…

      nunca se extinguirán…

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