Humildad o soberbia

Tea for One ~ Week 3 ~ Liquid

Un cuento Zen: El té

Un importante catedrático universitario se encontraba últimamente en extraños estados de ánimo: se sentía ansioso, infeliz y si bien creía ciegamente en la superioridad que su saber le proporcionaba, no estaba en paz consigo mismo ni con los demás. Su infelicidad era tan profunda cuan su vanidad. En un momento de humildad había sido capaz de escuchar a alguien que le sugería aprender a meditar como remedio a su angustia. Ya había oído decir que el zen era una buena medicina para el espíritu.

En su región vivía un excelente maestro y el profesor decidió visitarle para pedirle que le aceptara como estudiante.

Una vez llegado a la morada del maestro, el profesor se sentó en la humilde sala de espera y miró alrededor con una clara -aunque para él imperceptible- actitud de superioridad. La habitación estaba casi vacía y los pocos ornamentos sólo enviaban mensajes de armonía y paz. El lujo y toda ostentación estaban manifiestamente ausentes.

Cuando el maestro pudo recibirle y tras las presentaciones debidas, el primero le dijo: “permítame invitarle a una taza de té antes de empezar a conversar”. El catedrático asintió disconforme. En unos minutos el té estaba listo. Sosegadamente, el maestro sacó las tazas y las colocó en la mesa con movimientos rápidos y ligeros al cabo de los que empezó a verter la bebida en la taza del huésped. La taza se llenó rápidamente, pero el maestro sin perder su amable y cortés actitud, siguió vertiendo el té. El líquido rebosó derramándose por la mesa y el profesor, que por entonces ya había sobrepasado el límite de su paciencia, estalló airadamente tronando así: ” ¡ Necio ! ¿ Acaso no ves que la taza está llena y que no cabe nada más en ella ?”. Sin perder su ademán, el maestro así contestó: “Por supuesto que lo veo, y de la misma manera veo que no puedo enseñarte el zen. Tu mente ya está también llena”.

(Cuento por Marc Boillat de Corgemont Sartorio)

Humildad o soberbia

La sabia tradición del Budismo Zen nos contrapone en este relato la soberbia y la humildad. Un catedrático posee muchos conocimientos pero no es feliz. En cambio, un maestro Zen posee unos sencillos pero profundos conocimientos que sí le permiten vivir en paz. La soberbia del catedrático le impide iniciar una transformación: el primer requerimiento para la búsqueda de la paz interior es la humildad.

Es curioso, pero en nuestra lengua la palabra humilde tiene pocos sinónimos que le hagan justicia. En cambio tiene multitud de antónimos que le van como anillo al dedo. ¿Por qué será?

Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos. (Francisco de Quevedo)

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Acerca de xavier

No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el octubre 2, 2011 en Reseñas y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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