El Cosmos de Carl Sagan

El inicio de un camino: un sueño

De niño deseaba convertirme en astronauta (supongo que como muchos otros niños fantasiosos) por lo que siempre que podía me agenciaba de libros sobre el espacio, los planetas y los viajes interplanetarios. Poco a poco, tal como iba creciendo, me fuí dando cuenta de que tendría complicado mi objetivo de internarme en las entrañas del universo. Pero un sueño es un sueño y la semilla estaba plantada.

Además, tal como me iba educando en las diferentes materias escolares, iba decantándome más y más por las Matemáticas y la Lógica. Digamos que aquellas materias que pertenecen al dominio de las ciencias exactas me encandilaban algo más que el resto de materias. Supongo que debía ser porque en la adolescencia necesitas respuestas urgentes y claras acerca de los misterios de la vida. Necesitaba que la suma de dos y dos fuera cuatro, sin ninguna discusión. Eso es lo que nos ofrece la Ciencia.

Una encrucijada de caminos y una dirección

Cosmos de Carl Sagan

Cosmos

Cuando me topé con la serie de televisión de Carl Sagan, me enamoré perdidamente de ella. ¿Qué buena, no? El espíritu científico explicado en una serie de documentales amenos y entendibles. No tardé mucho en hacerme con una copia del correspondiente libro. Este libro marcó mi juventud de forma sustancial pues es uno de aquellos libros que golpean tu conciencia contundentemente.

Primero, te abría la mente a una visión del Cosmos extensa y enigmática, capaz de maravillarte por su profundo sentido omnisciente. Segundo, te explicaba la historia de la Ciencia a través de grandes científicos entregados a la búsqueda de una explicación a los fenómenos que nos circundan. Tercero, te pone en las manos un método, el científico, capaz de dar respuesta a casi todo. Y remarco: casi todo.

¿La única dirección?

Después de acumular unos cuantos años más de experiencia en mi vida, te acabas dando cuenta de que quizás la Ciencia, por si sola, no es capaz de responder a todas las preguntas. La Ciencia es un instrumento necesario para una comprensión profunda de nuestra consciencia pero no es suficiente para abarcar la profunda complejidad del lienzo al completo.

Tal como decía mi tocayo Tomas de Aquino: teme al hombre de un sólo libro. O lo que es lo mismo, recela del hombre de una sola disciplina. Todos los fundamentalismos, incluido el cientifico, son malos si son demasiado estrictos. En la vida siempre hay que buscar un equilibrio entre los extremos. En la duda, el camino del medio suele ser el que, con más probabilidad, te acerque a tu destino.

Aun así, esta obra (en forma de libro o serie de documentales) de Carl Sagan es imprescindible para ir creando un entendimiento trascendente de la consciencia que representa el Cosmos. Más aun, tal como seamos capaces de percibir que no existe frontera entre nuestra consciencia y la consciencia del Cosmos que nos alberga.

Carl Sagan

Siempre en deuda contigo (RIP)

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No hay nada nuevo bajo el sol

Publicado el septiembre 9, 2011 en Artículos, Reseñas y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.


  1. Siempre me ha llamado muchísimo la atención el origen del universo, ese gran enigma que seguirá vigente por el resto de los siglos. Ahora como bien has planteado, no creo que todas las preguntas tengan las respuestas en la ciencia pese a ser parte importante de las mismas.

    Santo Tomás también decía: El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.

  2. No soy yo de ciencias puras (aunque te confesaré que no se me daban mal las matemáticas, y eso de resolver problemas, y más tarde en la facultad estudiando economía, lo de dibujar modelos y sus dinámicas, me encantaban), pero me interesan porque tienen algo en su orden, en atar los cabos, en la búsqueda del entendimiento y demostración racional, que me parecen muy atractivas.
    Pero es verdad que se les escapa algo, y no hay cosa que me ponga más nerviosa que los que se creen dueños de la verdad y no acepten escuchar otras visiones. Al fin y al cabo la ciencia evoluciona a base de “hasta que no se demuestre que esto es falso diremos que es verdadero”, y los revolucionarios de verdad son los que encuentran ese falseamiento, lo demuestran y establecen otro paradigma. La mayoría de los casos son incomprendidos, y seguro que hasta odiados por sus colegas científicos que defienden el paradigma heredado.
    Por cierto’ , así por curiosidad, has leído este libro de Bob Frissell un poco de ciencia-ficción pero que suena como real http://www.amazon.com/Nothing-This-Thats-Exactly-Things/dp/1883319013 ? No estoy segura de cómo lo llamaron en español, yo me lo leí hace poco en inglés, bueno, me lo bebí, para ser precisos, y me chifló, va de eso, ciencia, la historia paralela, y cosas curiosas. Lo mismo es una chorrada, pero lo dejo caer…
    Un beso

    • bueno…yo soy licenciado en informática… supongo que soy de ciencias… que no científico…

      pero como reza la cabecera de RT me he dado cuenta que la clave consiste en hacer colaborar sinérgicamente el Arte y la Ciencia, observar lo que cada uno puede aportar al otro…

      me gusta tu reflexión: “los revolucionarios de verdad son los que encuentran ese falseamiento, lo demuestran y establecen otro paradigma”

      … yo ando un poco detrás de convertirme en un revolucionario de verdad, tal como apuntas 🙂

      no conozco el libro de Bob Frissell, pero le echo un ojeada, gracias por el apunte

      un beso!

      • FUe un best seller en su época (años 90) en realidad está basado en los conocimientos de otro que es el que sí que canalizó la información, pero está escrito muy ameno e interesante, cuánto de ello quieras creer, eso ya es otra cosa (aunque a mí sí me resonaba en la mayoría). Creo que también tiene otros muchos detractores.
        He visto que se puede bajar en Pdf, por lo menos en inglés, porque el libro ya tiene sus añitos (y un poco se notaba, la verdad). Avisado estás!

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