El fotografo – Guibert/Lefévre/Lemercier

El fotografo

«Habia lobos, por la noche no podias salir a mear por culpa de los lobos. Por la mañana, veias sus huellas en la nieve, alrededor de las casas. Al final del invierno, ya no quedaba nada para comer. Comiamos hojas de arbol a modo de espinacas.»
«¿Entonces, que te hace volver?»
«La gente»
«Te contaré una anecdota para que entiendas la generosidad de esta gente. Todos los días nos traían pan. El pan era más asqueroso cada día que pasaba. Y al final, era más tierra que pan.»
«Un dia demostrando una gran falta de tacto, le dijimos al panadero que ya no queriamos más pan y que ese lo ibanos a tirar. Él, un poco avergonzado, nos pidió que no lo tiráramos y que se lo devolvieramos.»
«Por la tarde, nos enteramos de que los habitantes del pueblo llevan un mes sin comer pan. Todas las familias rascaban el fondo de sus artesas para recuperar la poca harina que les quedaba para que Syilvie y yo siguieramos teniendo pan.»
«Cuando has vivido eso una vez, es inevitable volver.»

Este es un extracto de la novela donde el narrador, el ya difunto fotografo francés Didier Lefévre, interrogaba a uno de los médicos que componían la expedición de Medecins sans Frontieres en territorio Afganés durante la guerra entre mujahidines y soviéticos. Didier formó realmente parte de aquella expedición por primera (y casi definitiva) vez. Él deseaba estar allí para reflejar aquella realidad.

La pregunta sería sobre cual es la movitación que le lleva a uno a sufrir las penurias y peligros que todo aquello conlleva, cuando no se tiene ni arte ni parte. La respuesta es convincente por evidente: la creencia en aquella parte bondadosa que habita en nuestra humanidad. Ese desinteresado impulso te llevará a internarte en territorio de guerra atravesando cadenas montañosas de mas de 5000m y recorrer centenares de kilometros por caminos donde alguna mina o algún desaprensivo te pueden dejar tirado en la cuneta sin el menor miramiento.

Lefévre, tras unos años de vivir esta impactante experiencia en primera persona y extraer de ella una pila de excelentes fotografías, decidió contactar con el dibujante y guionista de cómics Emmanuel Guibert. Con la ayuda de Frédéric Lemercier en el color y el montaje, impulsaron el proyecto artístico que acabo con los tres esplendidos tomos que conforman El fotografo y que yo devoré en apenas unos días.

Esta novela gráfica destaca por el innovador formato que conduce la narración ya que decidieron alternar las fotos de Didier con los dibujos de Emmanuel de forma que el relato gana en todos los aspectos, al consolidarse mutuamente unas con los otros. Aparte de este acertado y original elemento, el guión nos lleva a través de la historia de forma magistral, captando todos los matices remarcables de la historia. A mi no deja de recordarme el estilo de aquellas aventuras que Tintin vivía en aquellos paises remotos pero con la salvedad que, esta vez, la realidad supera a la ficción.

Esta novela gráfica es de las que dejan impronta. Una huella mucho más perdurable por la profunda lección humana que nos transmite y por el hecho de trasladarnos mucho más alla de la superficial imagen de la realidad Afgana que nos llega a través de los telenoticias: Memorable.

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Publicado el octubre 17, 2010 en Reseñas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en El fotografo – Guibert/Lefévre/Lemercier.

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