Palomar – Gilbert Hernandez

Palomar con subtítulo Historias de “Sopa de gran pena” es una recopilación de historias de Beto Hernández donde el autor (estadounidense de origen mexicano, al igual que su hermano Jaime Hernández) nos permite convivir con los habitantes del pueblo de Palomar durante dos volumenes repletos de genio e ingenio.

Las historias fueron originalmente publicadas en el fanzine Love and Rockets, en el cual colaboraba también su hermano Jaime y ocasionalment su otro hermano Mario. A nosotros nos llega la edición de los dos volumenes recopilatorios de La Cupula. Rio Veneno, obra del mismo Gilbert, es asímismo un volumen precursor donde se nos cuenta la historia de Luba previa a su llegada a Palomar. Luba es, por derecho propio, uno de los personajes fundamentales de la saga centrada en este original e imaginario pueblo situado en el México de mediados-finales del siglo XX.

La “Sopa de gran pena” (‘heartbreak soup’ en inglés) es un caldo que saben preparar en Palomar y que sirve para aliviar los corazones rotos de aquellos que han caido en el desamor tras enamorarse. Esta es la tarjeta de visita para aquellos que han oido hablar de Palomar desde la lejanía: curiosa forma de presentarse.

Palomar es también un lugar dificil de colocar en el mapa debido a algunas peculiaridades. Se encuentra prácticamente incomunicado pues aun no han desembarcado los medios de comunicación y apenas los de transporte. Por tanto, la mayoria de sus habitantes no han sido contaminados en exceso: tienen un grado de ‘pureza‘ dificil de encontrar en urbes mayores. Así el autor crea el marco idóneo para mostrar en los lugareños (y advenedizos, como la propia Luba) los sentimientos y comportamientos más arcaicos de la naturaleza humana: el amor y las riñas, la soledad y el sexo, la amistad y la enemistad, el sentimiento de propiedad y su antitesis (en forma de un comunismo/ hippismo incipiente), el autoritarismo y la libertad, la infancia junto a la madurez y la vejez, la vida y la muerte. En fin, aquellos avatares que determinan y conviven de forma más o menos encubierta con todo quisque.

En este contexto, llega una joven Luba a Palomar, huyendo de su pasado tempestuoso, para instalarse a vivir. Luba, la india (tal como es conocida) es una mujer exhuberante y vital en todos los sentidos, aunque el físico es el que más resalta. Su carácter se nutre o se confunde con el ímpetu personalizado. Ella es una parte importante de las historias pero no acapara toda la trama. Poco a poco, una multitud de personajes van incluyéndose en la misma para deleitarnos con una trajectoria vital tan interesante como la de la propia Luba.

Durante las historias de Palomar veremos como Luba crece y madura. Como va incrementando su familia con más y más hijas fruto de su desbocado impulso sexual. Como reniega de los padres de sus hijas para criar a las mismas sin ellos. Tampoco los necesita pues tiene un negocio de baños que le da para sobrevivir. Ella se crió prácticamente sola con un humilde padre de origen indio que tuvo que aceptarla tras la desaparicíon de su madre, una Señora casada con un viejo ricachón, que tras la infedelidad con el pobre trabajador, huye de la escena al poco de tenerla y de ser consecuentemente desposeida de su privilegiado status por su rico marido. Siendo niña el padre de Luba muere y la familia del padre se hará cargo de ella. Esa difícil infancia asi como una juventud desmesurada (explicadas integramente en Rio Veneno) irán modelando el indomable carácter de Luba.

Beto (o Gilbert o Gilberto, tal como se hace reconocer) traza a través de sus historias un espectacular e inmenso lienzo de la naturaleza humana. Agarra sus personajes y los lleva junto con sus vivencias a lo largo de decadas. Lo hace así para que los veamos crecer (desde la niñez a la madurez) para que entendamos sus circunstancias y finalmente para que intuyamos su destino. Nos muestra asimismo (personalmente a mi me lo descubre) un Mexico que desea abandonar sus complejos, sin dejar de ser lo que orgullosamente es y ha sido. Los destinos de los paises y de las personas que los habitan suelen estar inextricablemente unidos.

En resumen, esta explendida obra de uno de los hermanos Hernandez supera con mucho las expectativas creadas. De paso, dejenme agradecer a la madre (a su vez, por lo visto, ávida lectora de comics) de la familia Hernandez el mérito de haber cultivado y regado tales genios de la novela gráfica: gracias mil.

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Publicado el octubre 1, 2010 en Reseñas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en Palomar – Gilbert Hernandez.

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